Por lo general son individuos nerviosos, ligeros de palabra, no se hayan por mucho tiempo en un mismo sitio; cambian de residencia y de medios de comunicación con frecuencia; son contradictorios en sus acciones y decisiones; en su forma de hablar y de expresarse se les nota inseguridad; cuando están por descubrirlos, empiezan a faltar a sus labores. Pero, lo más común es verlos en reuniones secretas con personas sospechosas que no forman parte de la entidad o empresa donde trabajan -resultando ser los cómplices de sus fechorías-. Los vemos dictando cátedras de moral en los tres poderes públicos, rasgándose las vestiduras y escandalizándose por delitos menores cometidos por el común de los ciudadanos. Son sujetos tan extravagantes y estrambóticos, que al adquirir fortunas mal habidas, caen en las redes de su propia conciencia lasa y relajada, que todos los días los acosa y recrimina por sus actos indebidos. Como inversión a sus acciones corruptas, compran carros lujosos, haciendas y apartamentos con todas las extravagancias de quienes se levantaron de la nada, pero que gracias a la oportunidad que les dio el Estado, de la noche a la mañana aparecen como seres intocables, terminan siendo doctores gracias a su gruesa chequera. No se dan cuenta que con su comportamiento y forma de actuar han construido su propio ideario, son tan recatados ante la sociedad que no dejan la más mínima huella o sospecha de sus saqueos y negociados, a donde llegan son la majestad divina, pero ignoran que su mirada y rasgos faciales están trazados con signos de criminalidad. Son incapaces de mirar a los ojos escrutadores de sus posibles detractores y jueces que los juzgan. No se dan cuenta estos aprovechadores del poder que tarde o temprano tendrán que acudir a los estrados judiciales a responder por sus delitos, muy seguramente terminarán en las cárceles para vergüenza de sus familias y seguidores. Lamentablemente para el país y sus instituciones, estos personajes se las ingenian, para que sus procesos judiciales sean engavetados y empiecen a dormir el sueño de los justos, producto de una inyección económica al juez o magistrado corrupto, los que también caerán en las redes de la justicia como está ocurriendo últimamente. urielos@telmex.net.co