Daniel Coronell afirmó en losdanieles.com: “La juez 49 penal del circuito de Bogotá encontró evidencias de que Palacino se apropió de dineros públicos que debían estar destinados a tratamientos médicos de los afiliados a Saludcoop. Con esa plata compró propiedades en Colombia y en el exterior, hizo préstamos a socios y adquirió vehículos de alta gama”. Ninguna de las anteriores afirmaciones aparece en la sentencia de 318 páginas del juez 49 (no la juez) Juan Pablo Lozano Rojas. La sentencia no menciona que Carlos Palacino se apropió de dineros de la salud. No menciona ninguna de las supuestas propiedades que compró con esa plata. Ni los vehículos. Ni los préstamos. Todo es ficción, invento, o mentira, error, falsedad, calumnia, como se le quiera llamar. La afirmación de Coronell es sencillamente imposible porque desde el comienzo a Palacino se le acusó de un solo cargo: hacer inversiones que beneficiaron a Saludcoop entre 2000 y 2004, o sea, peculado por apropiación a favor de terceros. Palacino nunca fue acusado por adueñarse él personalmente de dineros de la salud. Coronell afirma que fue condenado “por los delitos de fraude procesal, estafa y falsedad en documento público”. Falso. Lo fue solo por peculado por apropiación a favor de terceros. Todo lo que escribe Coronell hace mucho tiempo sobre este caso es una combinación de pequeñas imprecisiones y profundas mentiras. Según el juez, Palacino incrementó “el patrimonio de dicha entidad [Saludcoop] a través de inversiones nacionales y extranjeras [y] adquisición de activos fijos apropiándose de dichos recursos en favor de la misma Empresa Prestadora de Salud”. No menciona las bonificaciones, BMW, vuelos chárter, etc. citados por Coronell. Pero en la página 261 de la sentencia, el juez hace una afirmación alucinante sobre Palacino: “Su salario mensual era el más alto de cualquier ejecutivo de una empresa multinacional”. En 2011, último año de Palacino en Saludcoop, la remuneración mensual más alta de una multinacional fue la de Tim Cook, presidente de Apple, que recibió 31 millones de dólares o 63.000 millones de pesos. El cambio estaba a 2.000 pesos por dólar. Según el juez, ¡Palacino ganaba 63.000 millones de pesos al mes! Ese exabrupto le quita toda credibilidad a la sentencia. Palacino ganaba 90 millones de pesos al mes. Esa es la sentencia de pacotilla que enarbola Coronell.

Nunca se menciona que Saludcoop era una entidad privada con ánimo de lucro que tuvo 36 clínicas, más que cualquier otra EPS. Sus recursos venían de sus 7 millones de afiliados, no del presupuesto nacional.

Coronell ocupa tres tribunas periodísticas: Los Danieles, la revista Cambio y la W. Lanzó el 15 de enero una falsedad monumental al señalar que un juez encontró pruebas que no están en el fallo y la lanzó a sabiendas de que cualquiera de sus seguidores o de sus tocayos puede leer la sentencia y verificar que las pruebas no existen. ¿Es ese un ejercicio ético del periodismo? Ante un documento irrefutable en el que el liquidador de Saludcoop señala que la entidad no invirtió en canchas de golf, Coronell exhibe una supuesta prueba que no es prueba de nada. Un pantallazo de un computador de Saludcoop donde se elaboró un presupuesto de Villa Valeria no significa que se desviaron fondos de la salud para ese complejo golfístico. Eso delata su falta de rigor. Anuncia el supuesto hallazgo con lenguaje de culebrero: “Llevo 12 años guardando celosamente una prueba que quizás resulte indicativa. Para esa época no la podía mostrar por la seguridad de una fuente de información pero el peligro ha desaparecido y llegó el momento de que el país la conozca”. ¿Esas son las pruebas que guardó en secreto 12 años? No tiene pruebas.

Coronell lleva más de diez años engañando a la opinión pública sobre Palacino. Entiendo que los lectores que han escuchado decir que Palacino es un pícaro se resistan a creer que es inocente. Pero esa es la realidad, Palacino es inocente. Decía Gandhi: “Un error no se convierte en verdad por el hecho de que todo el mundo crea en él”. No soy defensor de un corrupto. Soy defensor de un inocente que Coronell ha querido presentar como un corrupto. Gene Miller escribió 130 artículos en el Miami Herald para demostrar la inocencia y lograr la libertad de dos personas falsamente condenadas por asesinato que iban a ser ejecutadas en la silla eléctrica. Miller, que murió en el 2005 como un héroe del periodismo, para Coronell sería un defensor de delincuentes. No fue necesario escribir 100 artículos para descubrir los hechos. Con pocas columnas quedó demostrado que Coronell hizo y sigue haciendo acusaciones no probadas. En el caso Saludcoop, el abuso lo cometieron fiscales, jueces y otros funcionarios. Lo insólito es que un periodista que debería denunciar la arbitrariedad oficial se sumó a los verdugos.