Ha muerto un demócrata en el sentido amplio de la palabra. Un colombiano excepcional y necesario en el devenir del país de los últimos 30 años. Un valiente cuyo liderazgo público se enmarcó en la Constitución de Colombia, en sus leyes y en las instituciones que la rigen. Colombia ha perdido a uno de sus mejores hombres, un hombre de Estado.
Tuve el honor de conocer a Germán Vargas Lleras en todas sus facetas. En una época delineada por las fake news y por la propagación
digital de las falacias con tal de obtener la victoria, empiezo por destacar la inteligencia y la lealtad de Germán en su formidable rol de contradictor político sin perder de vista los mejores intereses para un país como el que ambicionamos los que queremos lo mejor para Colombia.
Su proverbial capacidad de oratoria le abrió un espacio en el Congreso de la República antes de terminarse el siglo pasado, cuando se jugaba la vida en cada plenaria por ese anhelo sempiterno de todos los colombianos de ir construyendo un país sin armas ni justificaciones ideológicas, pero sí un lugar donde caben y solo caben las expresiones democráticas.
El coraje de denunciar todas las fuentes del crimen, en debates de seguridad y de justicia, lo dejó a veces como un caballero solitario al que nunca se le pasó entregarse para ir previendo un triunfo político. Siendo vicepresidente cuando el proceso de negociación con una de las varias guerrillas de Colombia culminó en Cartagena celebrando una paz dudosa, él prefirió ponerse del lado de nuestras Fuerzas Armadas con una lealtad silenciosa al Gobierno de turno, como una manera de exponer su importancia constitucional como los únicos garantes de la vida de los colombianos, sabiendo que sacrificaba su coherencia por su postura.
Precisamente, mientras el Gobierno del que él era vicepresidente intentaba fracturar a Colombia, Germán se daba a la tarea de iniciar y desarrollar hasta el final programas de vivienda, de infraestructura o de agua potable, como resultado de su visión liberal de llevarles el máximo beneficio a la mayor cantidad posible de colombianos.
Procedía de una familia que enaltecía el ejercicio de la política con las máximas dotes intelectuales. La historia, el estudio de la economía y el conocimiento del arte y la cultura hacían de las columnas de opinión de Germán una fuente de información obligatoria para lectores de todas las corrientes. “Le va columna este domingo”, me advertía por teléfono antes de su publicación sobre temas en los cuales teníamos diferencias frente a las acciones de mi Gobierno, y siempre supe separar la diferencia conceptual de las concesiones que merecen los formadores de opinión.
Y fue también durante la pandemia que su solidaridad y conocimiento de tantos temas del servicio público nos los brindó sin ambages pensando en la vida de cada colombiano y lamentando la de aquellos que la perdieron.
A Germán y a su familia siempre los llevaremos con María Juliana en nuestro corazón. Con él construí una amistad sólida, que atesoro. Le aprendí siempre en la emulación y en la construcción de confianza, y lo consulté en múltiples ocasiones como presidente. Podíamos estar en desacuerdo, pero sus planteamientos eran sesudos, directos y patrióticos.
En los últimos años compartimos muchos momentos de reflexión sobre la vida. Recordaré siempre nuestras cenas y almuerzos sin agenda, que se alargaban en el disfrute del arte de la conversación. La llegada de su nieto lo llenó de alegría, de vida. En una de nuestras últimas conversaciones, me comentó que debía someterse de nuevo a un tratamiento riesgoso y doloroso. Pero sus ganas de vivir mantuvieron activo su recio carácter de luchador combativo en este periodo incierto de la historia de Colombia.
Germán le deja a Colombia un legado incuestionable, que dará a los historiadores mucho material de conocimiento. Fue un político de vocación y de convicción. Y aunque nunca logró llegar al solio de Bolívar como él se lo propuso, su legado no depende de haber portado la banda presidencial. Sus ideas dejan para siempre una huella imborrable en la historia de Colombia.