Estamos a poco más de una semana de las elecciones presidenciales; las tensiones políticas entre la derecha se incrementan y la lucha en el campo de batalla digital se torna cada vez más cruda. No obstante, entre el ruido de los videos hechos con IA, las noticias agresivas y posts de redes sociales, el candidato más peligroso continúa creciendo entre las sombras, sonriente al ver la incómoda guerra entre los miembros de la derecha. Este candidato de la izquierda colombiana es Iván Cepeda, el heredero de Petro y también llamado el sucesor de las Farc, que con el pasar de los días continúa creciendo, sin haber ido a debates, sin responderle a la prensa y sin conectar con el pueblo colombiano. Es así como esta columna tiene el objetivo de desacreditar las propuestas de Iván Cepeda para que los colombianos entiendan quién es el candidato que puede llevar a Colombia al abismo y dejar atrás las peleas absurdas entre los miembros de la derecha para poder salvar a nuestro país.
Para este ejercicio me tomé la molestia de estudiar el plan de gobierno del candidato, teniendo en cuenta sus principales propuestas y analizando su viabilidad en el contexto actual que vive el país. Su llamada política de Seguridad Humana estará articulada a la transformación y el desarrollo territorial con enfoque social, eliminación de la pobreza y la desigualdad, al igual que una priorización por los departamentos más afectados. Esta propuesta no plantea una estrategia de choque que ayude a la crisis de seguridad que vivimos, ya que transforma la seguridad en una política meramente social, dejando atrás las estrategias de disuasión del delincuente. Aparte de esta clara inviabilidad, el programa de gobierno no describe su proceso de financiación, lo cual hace que sea mucho más antitécnico y poco serio.
Por otra parte, su estrategia de lucha contra el narcotráfico se basa en promover ante el Congreso de la República la legalización regulada del cannabis industrial y de la hoja de coca, transfiriendo el control del mercado de las mafias al Estado. Justamente se trata de una estrategia inútil, ya que no se ataca al verdadero mercado; es una legalización a medias que no tendría ningún impacto en atacar el narcotráfico y sus mercados.
Por último, su tercera acción es una estrategia integral contra el homicidio y la búsqueda de la paz, pretendiendo fortalecer la gerencia de Jóvenes en Paz. Es importante tener en cuenta que este es un programa fallido que demoró ocho meses en efectuar los pagos a los jóvenes en situación de vulnerabilidad, falta de acompañamiento psicosocial y baja cobertura. Lo más ilógico es el proceso de selección de los usuarios; muchos de estos jóvenes son criminales, tal y como es el caso del asesino de Miguel Uribe Turbay; por lo tanto, esta propuesta es completamente estólida.
Otra de las propuestas que requieren de un análisis más detallado son las económicas. En primer lugar, el candidato habla de una reforma agraria; esta propuesta se basa en la redistribución de la tierra más allá de la productividad rural. Recordemos que la repartición de tierra no garantiza la superación de la pobreza. Se necesitan más elementos, como asistencia técnica y demás, que requieren un financiamiento estable del Estado. Cepeda no menciona esto en su programa de gobierno. Por lo tanto, es una propuesta populista que no tiene en cuenta el impacto fiscal que puede tener en nuestro país. En ese sentido, él continúa el mismo discurso barato de todo. Por último, este candidato busca flexibilizar los criterios de contratación estatal para incluir a pequeñas empresas pertenecientes a sectores vulnerables, modificando la ley base de la contratación estatal, la Ley 80 de 1993, que —según él— está hecha para grandes contratistas, excluyendo a las juntas de acción comunal y juntas barriales, las cuales, de acuerdo con el heredero, deberían tener participación. Esta propuesta es absurda, ya que el simplificar de manera extrema un proceso de licitación pública o de selección abreviada, con el fin de incluir a asociaciones que no cuentan con los requisitos habilitantes para la ejecución del contrato, raya con lo enfermizo.
En conclusión, queda claro que, tras un análisis minucioso de las propuestas de Cepeda en cuanto a seguridad y política económica, su administración sería peor que la de Gustavo Petro. A diferencia del actual mandatario, que se deja llevar por los lujos del capitalismo y los consejos de Benedetti, Iván Cepeda resulta ser un verdadero ideólogo de la izquierda radical. Tiene como objetivo convertirnos en una sociedad fallida, como los cientos de países que han sido víctimas del socialismo y el comunismo. Por tal motivo, les recuerdo a los colombianos que ni Paloma Valencia ni el tigre Abelardo son los enemigos de Colombia, y en caso de continuar con esa rivalidad tan tóxica, condenaremos al país a cuatro años más de oscuridad.