Las constantes y reiterativas declaraciones de nuestro primer mandatario contra la prensa son graves, socavan la democracia y agreden a comunicadores y opinadores. Nos acusa de mentirosos, mensaje que es replicado por las bodegas que están a su servicio.

Este megáfono con amplificador que el presidente tiene en redes sociales, con frecuencia tiene como objetivo destruir el buen nombre de medios de comunicación y de periodistas, poniendo incluso en peligro sus vidas y las de sus familias.

Lo más preocupante es que además de la Flip (Fundación por la Libertad de Prensa), nadie hace nada.

Los regímenes dictatoriales son expertos en acallar a la prensa, apagar los micrófonos, cerrar canales de televisión, emisoras, periódicos y revistas.

Una de sus prácticas más habituales es la de encarcelar periodistas, tal como hemos podido observar en países como Irán, Venezuela o Nicaragua. ¿Acaso aquí podrá pasar lo mismo?, ¿lo permitirán los mismos medios?

Es un hecho sumamente preocupante, que el actual gobierno haya decidido estrechar sus relaciones con gobiernos como el de Irán, Venezuela y Nicaragua.

Con delegados de Irán, el canciller Leyva se reunió el mismo día de la posesión del presidente, dándoles atención privilegiada, por encima de otras delegaciones diplomáticas.

Con Venezuela, la cooperación está más activa que nunca, en todas las áreas, muy especialmente en la militar.

Los que están preocupados por la milicianización de Colombia deberían considerar que el Ejército del país vecino podría también estar involucrado en esa nueva política de Estado.

El ejército venezolano, la primera línea, fracciones de las guardias campesinas, cimarronas e indígenas podrían actuar simultáneamente para generar caos en nuestro país, cuando el gobierno del cambio esté en el poder y cuando no también, con el único objetivo de recuperarlo.

Con Nicaragua, el nuevo gobierno también ha sido solidario. Cuando los países miembros de la OEA firmaron una resolución condenando la grave situación de derechos humanos en el país centroamericano, Colombia simplemente no votó, se ausento del recinto por orden del canciller Leyva.

El gobierno del cambio ha decidido dar un abrazo ancestral a las dictaduras violadoras de derechos humanos.

Muy seguramente esto ocurre porque hay una identidad en planteamientos y políticas. ¿Tendrá la prensa libre en Colombia el mismo destino que la de Irán, Venezuela o Nicaragua?

Un aspecto que vale la pena destacar es que algunos periodistas han preferido acompañar al Gobierno en sus giras monárquicas, pues gracias a ello reciben enormes beneficios.

Se venden por mermelada representada en pauta y asientos al lado de los reyes de países lejanos. Espero que a nadie se le olvide quiénes son, pues serán los primeros cómplices del final de la prensa libre en nuestro país, en caso que eso suceda.

Pero así como algunos periodistas se convierten en cómplices de atentar contra el Estado de derecho, algunos medios se equivocan al caer en la autocensura. Ese es un camino también muy peligroso, del cual hemos sido testigos en latitudes cercanas.

Cuando periodistas, columnistas o medios se ponen una mordaza, de alguna manera también están siendo cómplices.

Las razones pueden ser varias, siendo una de las primeras el temor, las diferencias entre colegas, e incluso, lo intereses económicos.

La autocensura también es un juego peligroso. Hace un par de semanas, Germán Vargas Lleras, en su espacio dominical, escribió sobre el discurso del balcón de Petro.

En uno de los párrafos de su columna manifestó sobre este episodio que el presidente “con los medios de comunicación fue suave. Sólo los acuso de mentir y engañar. Puede que me equivoque, pero no he visto reacciones ante tal acusación”.

La libertad de prensa peligra en Colombia. Al igual que en otros países, los medios de comunicación de nuestro país pueden ser víctimas de sí mismos.

De hecho, están empezando a hacerlo. No es difícil ver los casos de países que han padecido y padecen de regímenes dictatoriales. Si no hacen algo ahora, muy posiblemente, en un futuro no muy lejano, silencien para siempre su voz.

Muchos se hacen los de la vista gorda, como si nada pasara, cuando sí pasa y mucho. Ojalá los organismos internacionales están atentos, y que también empiecen a actuar las relatorías.