El concepto de Estado fallido no es preciso. Politólogos y especialistas en geopolítica acuden a este calificativo para señalar Estados que no pueden garantizar su propio funcionamiento, como tampoco los servicios básicos a su población. Los diagnósticos pasan por pérdida del monopolio de la fuerza, legitimidad endeble, falta de autoridad y ausencia de control territorial.
Los consensos pueden ser amplios cuando se califican como fallidos a Haití, Yemen, Somalia, Sudán del Sur y Venezuela. Sin embargo, otros Estados con problemas económicos, crisis humanitarias o deficiencias democráticas no se podrían calificar de esta manera.
En 2019, el Foro Económico Mundial habló de un índice de Estados frágiles. El Banco Mundial se refiere a un índice de eficacia del Estado. Y la revista The Economist ha creado el ‘índice de democracia’.
El centro de estudios estadounidense Fund for Peace mide 12 factores, entre los que se evalúan amenazas a la seguridad, decaimiento económico, violaciones a derechos humanos, flujo de refugiados, criminalidad y corrupción. Los países en alerta máxima en 2019 eran Yemen, Somalia, Sudán del Sur y Siria. Nuestro país, Colombia, se encontraba en el puesto 70, como un Estado en peligro creciente.
De acuerdo con el índice de percepción de corrupción 2023, elaborado por Transparencia Internacional, los países con más baja percepción son Dinamarca, Finlandia, Nueva Zelanda, Noruega y Singapur. Los países con más alta percepción son Somalia, Venezuela, Siria, Sudán del Sur y Yemen. Nuestro país, Colombia, ocupa el puesto 87 de 180.
En Colombia, en 2023, según el Ministerio de Defensa, la tasa de homicidios fue de 25,7 por cada 100.00 habitantes, perdieron la vida en forma violenta 13.432 personas. Una de las tasas más altas, junto a los 25 Estados más violentos.
Según Indepaz, instituto de estudios para el desarrollo y la paz, durante los años 2020 a 2024 (6 de febrero), en el país se cometieron 91, 96, 94, 93 y 11 masacres respectivamente, con un número de muertos de 381, 338, 300, 300 y 21 para cada periodo, con un notable incremento en los primeros 37 días del 2024.
Recientemente, un integrante del equipo negociador del Gobierno con el ELN, José Félix Lafaurie, reveló que el Clan del Golfo está en 231 municipios, las disidencias de FARC en 234, la Segunda Marquetalia en 65, Comandos de Frontera en 24 y otras en 34, grupos sin identificar en 24, y AUC y EPL en 187. Resultado aterrador de 799 municipios de los cerca de 1100 existentes. Más del 72 % de los municipios.
Nadie se atrevería a calificar a Colombia como un Estado fallido, pocos lo calificarían como un Estado frágil. Sin embargo, muchos consideraríamos que nos encontramos en peligro creciente, perdiendo control del territorio en favor de los grupos insurgentes y de la criminalidad organizada, con una percepción de corrupción alta, con una tasa de homicidios desbordada y aumento de riesgos en la prestación de servicios básicos.
Aspectos esenciales del Estado están en crisis, como la garantía de la vida, el monopolio de las armas y el control del territorio. Colombia no es un Estado fallido, parece más un estado derrotado por una equivocada política de paz que, hasta el momento, abandona el 72 % de los municipios a la criminalidad organizada.
Cita de la semana: “Uno de los resultados del proceso de deslegitimización del régimen es la pérdida de capacidad del Estado para proteger los derechos de propiedad, función que se ha privatizado, como se refleja en el próspero negocio de la seguridad privada”. Colombia un país por construir, varios autores, Universidad Nacional (2001).