El pasado lunes LizTruss ganó con mayoría de votos y será la nueva primera ministra de Reino Unido.

Truss, quien fue la ministra de Relaciones Exteriores hasta su reciente triunfo como primera ministra, tenía como contrincante al exministro de Hacienda Rishi Sunak.

En la contienda y dentro del mismo Partido Conservador, Truss ganó con el 57 %. Tras la renuncia de Boris Johnson en julio, Truss llegará al poder en un momento bastante difícil en que el costo de vida está por las nubes, a lo que ella propone “reducir la carga fiscal, no en dar ayuda financiera”. Truss tomará el mando en plena guerra en Ucrania, lo que también será de mucha dificultad. Así mismo, enfrentará desafíos con el pos-Brexit.

Si bien es cierto que la nueva primera ministra tendrá enormes retos, se puede decir que llegó a su nuevo cargo pisando fuerte y seguramente dejará huella, pues será la sucesora de Margaret Thatcher y de Theresa May, cargo que solo han ocupado tres mujeres en la historia de Reino Unido.

Hasta 1979 con el triunfo de Margaret Thatcher era imposible pensar que una mujer podría ser primera ministra. Thatcher no solo fue la primera primer ministra de Reino Unido, sino también de toda Europa.

En 1960, Sirima Bandaranaike fue la primera líder mujer de Sri Lanka. En 1974, María Estela Martínez de Perón sentó un precedente en Latinoamérica convirtiéndose en la primera presidenta mujer en la historia de Latinoamérica. Fue la primera presidenta de Argentina y gobernó de 1974 a 1976. Ellen Johnson-Sirleaf fue la primera presidenta en África, siendo presidente de Liberia de 2006 a 2018.

A lo largo de los años, ha habido varias gobernantes mujeres que han y están dejando un legado, como Golda Meir, Angela Merkel, Michelle Bachelet, Rosalía Arteaga, Laura Chinchilla, Lidia Gueiler, Jacinda Ardern, Sheik Hasina, entre otras, pero cuesta entender por qué ha habido más gobernantes mujeres en Europa que, por ejemplo, en América Latina. Ha habido algunos países latinoamericanos donde han gobernado mujeres, pero aún falta mucho camino por recorrer, como en Colombia, que nunca ha tenido una presidente mujer. Sería bueno que varios países puedan probar este cambio no solo para darles igualdad a las mujeres, sino para probar la política desde un espectro diferente. Las mujeres por naturaleza son más emocionales y maternales y una presidenta mujer podría tener otra perspectiva más humana con las víctimas del conflicto armado en nuestro país. Se podría poner más en los zapatos de las víctimas y no en la de los victimarios, apoyaría más a las madres cabeza de familia, y en general podría aportar mucho al país con ideas diferentes que no se han conocido antes.

Marta Lucía Ramírez fue la primera vicepresidenta mujer en Colombia y dejó aportes inmensos para el país en materia económica, política y social, y ojalá Francia Márquez pueda aportarle lo mismo o más a Colombia. Es momento de dejar atrás el machismo de épocas pasadas, es momento de darles más oportunidades a las mujeres tanto en Colombia como en el resto de América Latina.

Es el momento perfecto para que de aquí a cuatro años las mujeres se sigan preparando para ejercer el cargo de presidente de la República. En Colombia existen mujeres muy preparadas que están ad portas de ejercer ese cargo en 2026.

Como dijo Margaret Thatcher: “Puede que sea el gallo el que cante, pero es la gallina la que pone los huevos”.