Lo que está ocurriendo con los principales gremios empresariales en Colombia es absolutamente preocupante para su función en la democracia; no se entiende si ya los gremios dejaron de cumplir su función o si se han constituido, algunos de ellos, en un apéndice de los gobiernos de turno obligándolos a perder su autonomía y libertad de decisión, lo que los lleva, incluso, a cambiar sus juntas directivas y/o presidentes si no comulgan o se apartan de las directrices establecidas por el gobierno de turno.

Los gremios y los acuerdos gremiales no son, ni serán nunca, y así se ha demostrado históricamente, instituciones en las que en sus principales objetivos se encuentren los de hacer oposición al gobierno de turno; por el contrario, las actividades gremiales siempre han buscado generar unas posiciones conciliadas para que al Gobierno le vaya bien, por ende, a todos los colombianos.

Las políticas e ideales que defienden los gremios serán siempre en pro del desarrollo de la actividad que cada uno de ellos representa y siempre estará encaminada al beneficio de la economía del país, dejando claro que, cuando se hace algún tipo de crítica justificada al Gobierno, no se puede dar por entendido que es una perspectiva meramente de oposición, pues claramente no son partidos políticos ni centros ideológicos de ninguna tendencia política, sino que son asociados del Gobierno que buscan los mejores resultados para el fortalecimiento de su sector económico.

Desafortunadamente, esto no está ocurriendo con los gremios en su totalidad. Algunos de ellos han cedido en sus ideales y políticas internas, y han permitido que el presidente de la República o sus ministros, se inmiscuyan en la toma de decisiones de índole privado, en donde les manifiestan directamente las inconformidades que tienen y los instan forzosamente a actuar bajo sus lineamientos, especialmente en los de los cambios de directores/presidentes y las juntas directivas de los gremios, a los que les solicitan salir de esos cargos a cambio de tener buenas relaciones con el Gobierno. Nada más perjudicial para la democracia y la economía.

Hagamos un paralelo de lo que han sido las actuaciones de los dos últimos gobiernos en cabeza de Iván Duque y Gustavo Petro, haciendo la salvedad que esto no quiere decir que no haya ocurrido en otros periodos presidenciales:

Del expresidente Duque hay dos hechos que demuestran su intromisión en el manejo de los directivos gremiales.

El primero fue el ocurrido con Frank Pearl, quien, estando ya anunciado para ser miembro de la Junta Directiva de Asocaña como presidente del gremio, 48 horas después de su nombramiento, la asociación, en un comunicado, reversó la decisión, quedando demostrado que existieron presiones desde la Casa de Nariño para dejar sin efectos su elección e instando a nombrar un presidente del gremio que no generara problemas para el Gobierno nacional, lo que efectivamente ocurrió.

El segundo caso lo viví en carne propia, siendo presidente de la Dimayor en plena época de confinamiento por el covid-19. Intentando defender a capa y espada la estabilidad económica de los clubes profesionales y la continuidad de la actividad deportiva de la que dependían directa e indirectamente miles de colombianos, el ministro del Deporte, Lucena y el presidente Duque, en vez de apropiarse y buscar sacar adelante un sinnúmero de propuestas que desde el gremio futbolero presentamos, buscaron, casi que directamente, cambiar de presidente y tener una persona de sus entrañas para continuar, según ellos, apoyando al fútbol profesional.

Razón por la cual tomé la decisión lógica de renunciar y así no generarle problemas al gremio que representaba (cabe anotar que nunca se recibió ningún apoyo del Gobierno). Aún recuerdo las palabras que públicamente manifestó el presidente Duque en su momento: “A mí me alegra ver a personas como Fernando Jaramillo en una aspiración de esa naturaleza“. Días después de mi renuncia, esto ocurrió.

Ahora vamos al gobierno del actual presidente Gustavo Petro:

Camacol: la excelente labor que venía desempeñado la presidenta del gremio Sandra Forero, acompañada de su junta directiva en la reactivación del sector constructor en los últimos gobiernos es, sin lugar a dudas, un gran ejemplo de lo que es un trabajo en equipo entre un gremio y el Gobierno, razón por la cual uno pensaría fácilmente que esto seguiría ocurriendo con el actual gobierno.

Sin embargo, al igual que Iván Duque con Frank Pearl, el gobierno Petro envió mensajes claros a la doctora Forero y ella, entendiéndolos y actuando de manera profesional, dio un paso al costado para no afectar a su gremio.

Dejándonos una enseñanza muy clara y es que los gremios están por encima de las personas, en tanto la fortaleza que los caracteriza puede garantizar la continuidad de una política exitosa que, estamos seguros, va a continuar con el dinamismo y los resultados que viene dando.

No puedo dejar de mencionar dos hechos en los que el actual Gobierno incidió directamente:

La renuncia de Roberto Vélez a la Gerencia General de la Federación Nacional de Cafeteros (FNC). Él mismo manifestó en medios de comunicación que, directamente, el presidente Petro, antes de la reunión anual del gremio, le solicitó dar un paso al costado. Así ocurrió.

El otro fue el de Fedegán. Este hecho ha sorprendido, ya que, en este caso, no se pidió la renuncia de quizás el más grande opositor que tendría el Gobierno nacional de parte de los distintos gremios, sino que, por el contrario, el presidente Petro, de una manera tan estratégica como una jugada maestra en una partida de ajedrez, lo invitó a ser partícipe de una de las propuestas a las que más le está apostando este nuevo gobierno: ser parte de la mesa de negociación con ELN en la búsqueda de “la paz total”.

El Gobierno actual, aunque no ha pedido las cabezas de otros presidentes, exceptuando la FNC, sí ha hecho presión para que estos dirigentes gremiales entiendan que no tienen el aval del Gobierno para representar cada uno a sus actividades gremiales.

Así lo pudo comprobar el buen informe que al respecto realizó el portal periodístico La Silla Vacía, en donde pudo comprobar que dirigentes gremiales como Francisco Lloreda, Jaime Alberto Cabal y Bruce Mac Master han sido víctimas de presiones y retos del gobierno Petro, demostrados en función de negación de citas o la no inclusión de peticiones del gremio, como sí se lo hacen a dirigentes gremiales afines a Petro.

Por eso sorprendió y debemos reconocer el valor civil y gremial de la Junta de la Andi, que ratificó a su presidente por un periodo superior al del actual gobierno, dándole un mensaje al mismo que las decisiones internas de ellos siempre estarán encaminadas a continuar el desarrollo del país así sean contrarias al pensamiento del gobierno de turno.

Como mencioné líneas arriba, las personas pasan, pero los gremios y asociaciones quedan. Ahora más que nunca es momento de que las colectividades demuestren unidad y fortaleza ante la inmensa cantidad de afrentas que están recibiendo cada día. Por su continuidad, en beneficio del país.