No era el estilo de Mayimbú pagar campañas, pero si lo asevera Mordisco, por algo será. Lo cierto es que, en Suárez, el pueblo natal de Francia Márquez y uno de los feudos del fallecido comandante guerrillero, siempre han mandado las Farc, aunque el ELN tuviera un pedacito.

Consciente de esa irrefutable realidad, la vice nunca denunció sus crímenes y, si debía señalar a una banda criminal, dirigía su dedo acusador hacia los paramilitares, así llevaran lustros sin aparecer porla zona. Además de conveniente en territorio subversivo, donde lideraba la creación de su Consejo Comunitario, coincidía con la narrativa de la comunidad izquierdista, siempre indulgente con los subversivos, a la que se integró tras su Premio Goldman.

Pero Francia está en mora de explicar su atronador silencio frente al brutal asesinato de Karina García. La candidata liberal, favorita para conquistar la alcaldía de Suárez, fue masacrada junto a su mamá y cuatro acompañantes (Aidé Tróchez, Héctor González, Levedis Ramos, Yeison Obando) el primero de septiembre de 2019.

Una matanza ejecutada con tal crueldad y sevicia que aterró a unos nativos acostumbrados a la violencia. Además de acribillarlos a balazos y lanzarles granadas, prendieron fuego a la camioneta en la que se desplazaban y calcinaron los cadáveres.

Como Karina difundió videos alertando al país de que podían matarla, la masacre tuvo trascendencia nacional. Francia, sin embargo, guardó un lacerante mutismo. Tampoco encabezó el clamor por una investigación a fondo, pese a que ella podía expresar lo que otros callaban para salvaguardar la vida.

Karina era la principal rival del candidato de sus preferencias, ficha de un poderoso exalcalde, por lo que Francia la criticaba en reuniones multitudinarias con idénticos argumentos falaces de otros competidores.

Afirmaba, sin base alguna, que Karina apoyaba el arribo de multinacionales mineras y, de su mano, llegarían los paramilitares. En uno de esos eventos públicos, celebrado en la vereda Gelima, la mamá de Karina suplicó a Francia que no pusiera a su hija en el disparadero con tamañas calumnias.

Cabe anotar que todos los aspirantes a la alcaldía tuvieron que reunirse con el comandante Alonso, subalterno de Mayimbú, para que los dejara hacer campaña, permiso que costaba 30 millones. Karina salió aliviada del encuentro porque, además de la luz verde, consiguió que rebajaran la vacuna a 15 millones.

Semanas después, soportó una sucesión de hechos agresivos que advertían que la guerrilla quería cerrarle el paso, tales como tapar con espray negro su fotografía en los afiches que ponían por los caminos.

Mujer terca, frentera y valiente, que había sido un martillo contra la corrupción en sus etapas de concejal y personera, Karina seguía adelante a pesar de los ruegos de su familia para no moverse por todos lados.

Después del crimen atroz, Iván Duque ordenó a los militares atrapar a los culpables y en 12 días dieron de baja al comandante Alonso.

Lo evidente para los nativos y, por supuesto, para Francia, es que las Farc no actuaron motu proprio. Ejercieron de sicarios. Mayimbú, jefe máximo de las Farc-EP en la región, no necesitaba matar políticos para continuar con su negocio de la coca en Suárez sin perturbaciones. El Ejército se enfoca en la represa Salvajina, la Policía es mero adorno y nadie discutía su autoridad.

¿Qué razón había para eliminar a quien sería la alcaldesa? Karina conocía las reglas del juego, y la lucha contra la pobreza y la corrupción serían el eje de su gobierno. Lo demostró en el Concejo y la Personería: puso hasta 20 denuncias por irregularidades a un poderoso alcalde. De haber ganado, era indudable que levantaría las pestilentes alfombras del pasado.

El hoy senador Ariel Ávila y entonces subdirector de la Fundación Paz y Reconciliación, lo dijo en El País de Cali: “Fue un crimen pagado por un político rival. Tenemos una información de que se pagaron 50 millones de pesos”.

Sigo sin entender por qué Ávila nunca dio el nombre del criminal ni la aparente indiferencia de Francia ante tamaña masacre. Aunque estoy convencida de que nada tuvo que ver, ella, como yo, sabe quién tenía interés en eliminar a Karina.

Tras las revelaciones de Caracol TV, alguien podría inferir que encubría a Mayimbú para que luego pagara su campaña, pero no lo creo en absoluto. Me inclino a pensar que imitó a los políticos de extrema izquierda que optan por ignorar la barbarie guerrillera.

Sin embargo, la arremetida terrorista contra Suárez de los últimos tiempos puede ser una respuesta a la posición de Petro de atacar a Mordisco mientras deja fresco a Calarcá.

Estarían cobrando a la vicepresidenta que el presidente, al que apoyaron en la campaña, se ponga al lado de sus enemigos. Recuerden que cuando Mayimbú vivía, no tenía motivos para atacar Suárez. Si quería guerra, lanzaban algún explosivo al Batallón del Ejército en la Salvajina y santas pascuas.

Francia Márquez debe al país muchas verdades.