En lo personal y por mi propia experiencia de vida, debo manifestar que lo mejor para el futuro democrático de Colombia, y sobre todo para derrotar todas las manifestaciones de violencia que a diario nos agobian tanto en las zonas urbanas como rurales, es saber unirnos en la diferencia. Asimismo, solicitarles a todos los partidos y movimientos políticos -- sean de derecha, de centro o de izquierda-- que entiendan y respeten esa decisión, en la que debe predominar la voluntad libre y soberana de las personas de luchar por una Colombia mejor en lo económico y en lo social. Igualmente, es fundamental que en nuestro país prevalezcan principios éticos de cero tolerancia frente a la corrupción, la violencia, las desigualdades sociales y la contaminación ambiental.

Estoy convencido que Paloma Valencia como candidata a la Presidencia de la República y Juan Daniel Oviedo, como candidato a la Vicepresidencia son quienes mejor encarnan el pensamiento democrático de unirnos en la diferencia. Por ello, me atrevo a extender una invitación a la población colombiana, tanto a quienes viven en las zonas urbanas y rurales como a quienes viven el exterior, para que juntos y unidos en la diferencia, votemos libre y soberanamente por ellos el próximo 31 mayo.

Por mi experiencia como exvicepresidente de la República y exgobernador del Valle del Cauca, he aprendido que las realidades políticas y sociales -- entre ellas las múltiples expresiones de corrupción, violencia y desigualdad social en Colombia-- no pueden seguir enfrentándose con sectarismos partidistas o ideológicos. Por el contrario, deben abordarse con el pragmatismo necesario para entender que, así como la población colombiana es diversa en lo social y en lo político, así también deben aprender a comportarse las agrupaciones políticas, sean de derecha, de centro o de izquierda, así como los gobernantes en los ámbitos nacional, regional y local.

En ese orden de ideas, considero, con todo respeto, que es un error que cualquier partido político, por importante que sea, pretenda adueñarse de la candidatura de Paloma Valencia y Juan Daniel Oviedo, cuando lo que necesitamos es promoverlos como los candidatos de la gente, con o sin partidos políticos. Esa concepción pluralista constituye la esencia fundamental de Unidos en la Diferencia.

De igual manera, se debe tener especial cuidado con el cumplimiento de los mandatos legales a la hora inscribir candidatos, manteniendo siempre la concepción amplia y pluralista que debe predominar en los propósitos políticos y sociales de Unidos en la Diferencia.

En esa misma línea de conducta, también actuar con prudencia frente a los resultados de las distintas encuestas electorales y reconocer, por encima de ellas, la soberanía de la ciudadanía para votar libremente.

Recuerdo que el año 2010 las encuestas daban como ganadores a los profesores Antanas Mockus y Sergio Fajardo; sin embargo, al final, tanto en la primera como en la segunda vuelta, la ciudadanía eligió de manera libre y soberana, por amplia mayoría, a Juan Manuel Santos y a Angelino Garzón como presidente y vicepresidente de la República. Algo similar me ocurrió en el Valle del Cauca en 2003, cuando fui elegido como gobernador con el respaldo de más del 60 % por ciento de los votantes.

Como el “palo no está para cucharas” y con el fin de evitar sorpresas tanto el 31 de mayo como el próximo 21 de junio, no sobra invitar a las firmas encuestadoras, al Gobierno nacional, a los partidos políticos y a los diversos sectores de la población a actuar con prudencia y respeto al derecho que tenemos las personas a ser diferentes. Asimismo, debemos reiterar un no rotundo a la violencia, venga de donde venga y la ejerza quien la ejerza.