No encontré un mejor título para definir la situación que estamos viviendo en nuestro país en materia de transporte aéreo y de empresas de turismo. Este hecho nos tiene, a todos los habitantes de este país, ad portas de un monopolio que quedaría en manos de tres compañías con capitales extranjeros, Avianca, LATAM y Wingo; una pequeña compañía con vuelos regionales, Easyfly; y una pública, que sin los aportes del Gobierno y distintos subsidios no existiría, Satena.

Esto quiere decir que, dadas las condiciones actuales, Colombia nunca podrá ser competitiva en términos de desarrollo turístico y todo lo que ello concierne, específicamente, la idea del actual Gobierno de aumentar los niveles de ingreso del país a tal punto de compararlos con los de la explotación de hidrocarburos, tal cual lo mencionó el presidente Petro en campaña: “el turismo de naturaleza, comunitario, salud y científico será uno de los generadores fundamentales para el bienestar de la economía de nuestro país”.

En las circunstancias actuales, Colombia podría tener una situación contraria a lo presupuestado por el Gobierno. Países como Bolivia no solucionaron a tiempo sus crisis en este sector y hoy en día el tema del turismo y el comercio exterior están lejos de ser uno de los motores de su economía. Colombia no se puede dar ese lujo.

Para perjuicio de todos los colombianos, un sector como el turístico que venía creciendo exponencialmente después de la crisis por la pandemia del covid-19, ha venido en una decadencia enorme debido a varios factores en los que se incluyen la reforma tributaria con el aumento de impuestos directos e indirectos, el alza en los precios de combustibles y unos no muy buenos manejos administrativos por parte de las aerolíneas.

Serán muchas las ciudades de nuestro país que quedarán aisladas si no se toman decisiones rápidas y contundentes. Territorios que dependen en mayor medida de los ingresos derivados del turismo, como lo vimos recientemente en Semana Santa, donde la ocupación hotelera se redujo en más de un 50 % respecto del mismo periodo en el año 2022, quedarán a la merced del abandono y de la mala gestión de los actores que la involucran.

Panorama que, lastimosamente, no cambiará en el mediano plazo debido a que nuestra legislación en materia aeronáutica es muy limitada y la poca participación de agentes en el mercado aéreo solo va a encarecer, por ende, reducir considerablemente, la oferta turística en nuestro país tal cual pasó con los restaurantes, hoteles y comercios en la época del covid-19.

Se preguntarán entonces qué alternativa le queda al Gobierno para evitar este monopolio que estamos a punto de tener en materia aérea y podamos evitar una crisis total en el sector turístico y comercial del país.

Considero que la salida más audaz y contundente a corto plazo es que el Gobierno decrete una política de cielos abiertos respetando las garantías de la legislación aérea internacional y abrir la posibilidad de cabotaje aéreo (la posibilidad de que empresas extranjeras presten el servicio de transporte entre ciudades y aeropuertos de Colombia). Esta alternativa traería un sinnúmero de ventajas y beneficios para una industria que se está viendo socavada por las condiciones del mercado y las malas decisiones tomadas en los últimos años, en gran parte, por los entes gubernamentales.

Esto potenciaría, además, la construcción de nueva infraestructura aeroportuaria, como sería, por ejemplo, el caso de Tolú, que permitiría el desarrollo del Golfo de Morrosquillo o el crecimiento turístico de otros lugares más tradicionales como lo son Cartagena, Santa Marta, San Andrés, Leticia, Bogotá y Medellín, que se han convertido en referentes a nivel mundial.

Durante la época del covid-19 se tomaron unas medidas transitorias para reactivar el sector turístico en su conjunto; algunas de ellas, sumadas a otras alternativas, pueden ser aquellas que podrían salvar un gremio altamente perjudicado por factores macroeconómicos y políticos

Las medidas que debe adoptar el Gobierno de forma inmediata y que deberían ser permanentes, producto de una declaración de emergencia económica, aérea y turística, deberían ser las siguientes:

En materia de política aérea.

1. Cielos abiertos con las restricciones propias que establece la legislación aérea internacional.

2. Apertura de servicios aéreo de cabotaje para que compañías aéreas extranjeras puedan prestar servicios aéreos dentro del territorio colombiano. Por ejemplo, Copa podría establecer vuelos desde San Andrés a las principales ciudades de Colombia.

3. Reducción, de nuevo, del IVA en tiquetes aéreos del 19 % al 5 %.

En materia tributaria para el desarrollo de infraestructura y servicios turísticos se podrían establecer las siguientes políticas

1. Eliminación de la sobretasa en energía para establecimientos e infraestructura de servicios turísticos. Con la obligación de que esos hoteles, hostales, centros de convenciones, etc. hagan su transformación a energías alternativas como condición para esa eliminación de la sobretasa actual.

2. Eliminación o baja al impuesto al consumo. Condicionando este a la generación de empleo permanente en establecimientos que se acojan a esta política.

3. Tarifa especial de impuestos de renta para la construcción de nuevas infraestructuras hoteleras, turismo, parques temáticos, puertos turísticos y remodelación de infraestructura actual que tenga como prioridad el turismo cultural, ecológico y de salud.

El Gobierno nacional debe tomar decisiones lo más pronto posible. Si quiere dar cumplimiento a todos los proyectos sociales que quieren aprobar en el Plan Nacional de Desarrollo, cubrir el déficit fiscal y garantizar los recursos necesarios presupuestados en la Reforma Tributaria del 2022, debe tomar decisiones lo más pronto posible, siempre encaminadas a proteger la libre competencia y al potenciamiento de un sector que le ha dado toda la visibilidad al país en términos de desarrollo y cambio de imagen en el ámbito internacional.

Solo así podremos salir de la pandemia aérea y turística que está generando peores consecuencias que las que ya vivimos por el covid-19.