Es un mal candidato. Comunista recalcitrante, introvertido, adusto, de famélica sonrisa y mirada huidiza, no ofrece el aspecto de un visionario, de un líder carismático que despierte ilusión, esperanza.

Jamás ha gestionado nada que no sea su UTL, solo se rodea de políticos y mamertos que desprecian la empresa y pretenden vivir del Estado. Su caudal electoral no superaría nunca el 30 por ciento. Pero no necesita sellar pactos ni esfuerzo alguno ni correr riesgos hasta el

31 de mayo. Puede seguir leyendo sus discursos, desechando debates televisados y recibiendo escuálidos apoyos de aspirantes con más ínfulas que prestigio y votos.

Iván Cepeda tiene en Gustavo Petro al vocero, estratega, tesorero y jefe de campaña. Añade la ventaja de ser el único aspirante en la izquierda, nadie le hace competencia, y de aprovechar el eficaz discurso petrista que azuza el resentimiento social y la lucha de clases. Lo hizo Hugo Chávez, lo copió Petro y lo aviva el sucesor. Un turbio caladero donde la ultraizquierda pesca en abundancia.

Encima le suma la estrepitosa caída de los centristas Fajardo y Claudia, que le habrían arrebatado significativos porcentajes. Sin olvidar la encarnizada y estúpida pelea cainita de sus principales rivales. No solo les resta fortaleza a Paloma y Abelardo, sino que refuerza la equivocada creencia de que Cepeda es un candidato pacífico, moderado y bondadoso.

No vencerá el comunista en primera vuelta, aún la distancia es amplia, pero tiene garantizado el pase a la segunda y la victoria en el tramo definitivo, ese en el que la plata y las trampas suplen con creces los atributos personales. Que lo diga Ernesto Samper, que venció gracias a los dineros ensangrentados del cartel de Cali, o Juan Manuel Santos, que se quedó con el Nobel y nos dejó la guerra.

Recuerden la pestilente trama del falso hacker, invento tan burdo y ratero que sigo sin entender que lo compraran votantes, o su angustioso llamado a Musa Besaile y Ñoño Elías. Después de celebrar en la tarima el corrupto triunfo de su partido en Senado y Congreso, les suplicó que se la metieran toda en la costa. Es decir, que aplicasen sus mañas.

Esta vez será Petro el Musa y Ñoño de Iván Cepeda, el Benedetti de su propia campaña. Y como es aún más pendenciero y descarado que sus paisanos y cuenta con inagotables fondos públicos, no ahorrará en trampas y gastos.

Y eso que, aunque parezca que adora a Cepeda, Petro hubiese preferido a Roy Barreras. Al hijo de Manuel Cepeda le tocó tragárselo. Igual que a la vicepresidenta Quilcué, que jamás hubiese escogido porque los votos de la Cric, a los que regala miles de millones, los tenía asegurados.

De cara al 31 y teniendo en cuenta que solo estamos a 9 de mayo, me lanzo a hacer mi apuesta. Como sabemos que Antioquia, Bogotá, Cali y la costa Caribe son determinantes, por ahí empiezo.

Antioquia, junto con el Eje Cafetero, será de Paloma, aunque también Abelardo araña votos porque en el CD quedaron heridas por la elaboración de las listas y no todos trabajarán con el entusiasmo de Uribe. Sin descartar que allá valoran la mano dura.

En cuanto al funesto tarimazo petrista, que tenía por objeto arrebatar apoyos al uribismo en el Valle de Aburrá con el poder de Douglas y demás capos, sigue firme y no conviene minimizarlo. Recuerdo que don Douglas, preso en Cómbita, ordenó a sus matones cero homicidios durante la celebración del BID en Medellín, y la capital paisa fue un remanso de paz. Algo harán ahora.

En Bogotá, la dupla Paloma-Oviedo parte como clara favorita, seguida por Petriván. La cantidad de centrismo que Paloma acopie será clave para pasar a segunda. Y no me sorprendería que Abelardo rasque votos en el sur de la ciudad.

Cali y Buenaventura son petristas. Votarán por “el que diga Petro”, mientras que la derecha recogerá las migajas.

La costa se la dividen Petriván y Abelardo, que, además de costeño, tiene a la casa Char de su lado.

Completan el cuadro los Santanderes, que serían para el Tigre. En el uribista Huila también obtendría un buen resultado dado el retroceso en orden público. Allá la clase política está con Paloma, pero sin plata tras los comicios de marzo preferirán esperar al caballo ganador para jugar a tope en segunda vuelta. La gente de Petriván, por su parte, espera votos en Neiva.

Cauca se inclinará por el comunista y, en zona rural, la guerrilla obligará a votarlo.

El Tigre confía en el voto vergonzante, esos consultados que ocultan su respaldo, igual que el No al plebiscito. Y Paloma, en la fuerza del centro, su mejor arma para derrotarlo.

En segunda vuelta, el panorama se aclara para Petriván. El jefe de Estado firmará decretos populistas, repartirá subsidios sin control, recorrerá el país escupiendo aún más calumnias, mentiras y promesas imposibles. Hará lo que sea necesario para ganar, incluyendo alianzas con bandas criminales y corruptos de vieja data. Sin dejar de difundir la falacia del fraude para lanzar sus hordas si no consiguiera coronar. Pero ya hablaremos de eso.