Me preguntaron si estaba triste o molesto con los resultados de la primera vuelta. Respondí, que al igual que varios millones de colombianos, me encontraba decepcionado por tres aspectos: la alta votación lograda por una persona que no es digna de aspirar a ese cargo por el abultado prontuario judicial que lo acompaña; en segundo lugar, porque en la segunda vuelta habrá que elegir entre el menos malo de los dos candidatos y por último, la alta abstención y el elevado número de votos en blanco.
El resultado no muestra ganadores sino pérdidas; la pérdida para el progresismo de Petro que obtuvo medio millón menos de votos que en 2018, la pérdida para la democracia porque más de 17 millones de personas habilitadas para votar no asistieron a las urnas, la pérdida para Colombia que tendrá que elegir entre dos personajes que no son estadistas; uno que es mitómano y encantador de serpientes, mientras que el otro logró posicionarse hablando mal de todo y de todos.
Lo más difícil es comprender por qué los colombianos quieren caer al abismo, porque quieren ser esclavos del comunismo internacional, porque no comprenden que el cambio hacia la izquierda estará representado por la pérdida de libertades, porque no capitalizan las amargas experiencias de otros países como Chile que eligió a un miembro de la ‘primera línea’ y ya están arrepentidos, en Perú se eligió a un profesor sin conocimiento ni experiencia para gobernar y no hablemos de Honduras, donde recientemente la izquierda llevó al poder a la esposa de un depuesto presidente.
Dentro y fuera de nuestras fronteras no logran entender cómo una persona que ha sido condenada a prisión, que ha levantado las armas contra el estado de derecho y contra los colombianos, que ha demostrado a lo largo de su trayectoria una serie de evidencias que lo colocan al margen de la ley, que solo siembra e irradia odio y que además no ha dicho nada de peso durante su tercera campaña para llegar a la máxima magistratura del estado, hubiera podido obtener más de ocho millones de votos a su favor. ¿Qué ven los votantes en este nefasto personaje?
El resultado ha demostrado que la ideología representada por Petro no llegará nunca a posicionarse en el solio de Bolívar; que la democracia y las libertades se siguen manteniendo en nuestro territorio y que los propósitos del Grupo de Puebla y del Foro de Sao Paulo no se lograrán en Colombia. América Latina aún puede recuperarse como un todo, pues seguramente los gobiernos comunistas del vecindario serán transitorios y en poco tiempo reinarán allí nuevamente los derechos y florecerán las economías.
Con este resultado, los industriales, empresarios, inversionistas nacionales y extranjeros se encuentran en la incertidumbre, los dineros seguirán fluyendo hacia el exterior, los despidos en las empresas estarán en el orden del día, el precio del dólar seguirá galopando, muchas compañías seguirán cerrando, el salario mínimo cada día será más escaso para atender las necesidades de la familia y se acelerará la recesión económica afectando la calidad de vida de los colombianos.
El segundo personaje (Rodolfo Hernández) centró su campaña en llamar corruptos a todos los colombianos, en pregonar que le va a quitar todo a los funcionarios y ridiculizando al Gobierno, además de hacer promesas al estilo Goyeneche que no serán cumplidas.
Además, está totalmente desinformado de lo que es Colombia y sus realidades. No propone estrategias para sacar adelante el país que ha podido enfrentar con éxito los efectos de la pandemia, ni tampoco menciona el papel de la nación en el ámbito internacional y mucho menos incluye al territorio oceánico como elemento fundamental de progreso y desarrollo, ni habla del papel a jugar frente al nuevo orden mundial. ¡Qué lástima!
Con apoyo del socialismo internacional, caracterizado por no jugar limpio, los seguidores de Gustavo Petro estarán trabajando a marcha forzada para evitar que Rodolfo Hernández llegue a la segunda vuelta, pues la alianza con Federico Gutiérrez, de seguro, le dará los votos suficientes para derrotar al representante de los pobres que tiene a sus hijos estudiando en el exterior, pasa vacaciones en Europa, usa ferragamo y recibe bolsas de dinero bajo la mesa.
Petro, los crímenes no prescriben y esto no se lo perdona la sociedad.
La incertidumbre que vive Colombia está directamente relacionada con la irresponsabilidad de los políticos que han llevado al país a esta situación; vamos hacia el precipicio, pero aún podemos aplicar los frenos, si llega el comunismo al poder posiblemente quedemos envueltos en una guerra civil.
¿Será que el “Pacto Diabólico” logrará llegar al poder apoyado por la ingenuidad y la indiferencia de los colombianos? Dios se apiade de nuestro bello país.