Como sé que el senador Iván Cepeda ha estado muy pendiente de mi voto, le manifiesto que votaré por usted. Sin embargo, necesito garantías suyas en el campo de la ginecología y de la urología. Hace cuatro años, el candidato de izquierda prometió “la construcción de una red ferroviaria eléctrica en el país” y terminó hablando del clítoris y del pene en el consejo de ministros. Presente, senador, un certificado médico donde conste que usted no está obsesionado con la entrepierna.
Votaré por usted si se compromete a hacer un gobierno de izquierda, pero verdaderamente de izquierda. No el izquierdismo postizo del actual presidente. ¿Por qué Petro no subió el salario mínimo un 23,7 por ciento el primer año de gobierno? Lo hizo ahora como estrategia electoral. Lo decretó pensando en él, no en los trabajadores. Lo hizo únicamente para conseguir votos para su partido. ¿Acaso los asalariados ganaban mucho en 2022 como para no subirles el sueldo en un 23,7 por ciento? De modo, senador Cepeda, que puede contar con mi voto si usted se compromete a subir el salario mínimo a finales de este año a 2.500.000 de pesos. Un gobierno de izquierda piensa en los trabajadores, no en los empresarios. Si no les gusta a los gremios, allá ellos, ese es su problema.
En cuanto a la salud, votaré por su candidatura si se compromete a prohibir la medicina prepagada. En el gobierno del falso izquierdista Petro, empeoró la salud para los maestros y para el pueblo en general, pero en cambio a los que tienen dinero para costear una prepagada no les han faltado los medicamentos ni las citas médicas. Eso es injusto y usted debe comprometerse a que todos los colombianos tengan el mismo régimen de salud, bueno o malo, independientemente de si son pobres o ricos.
Petro no ha tomado una sola medida que afecte, o que siquiera incomode, a los grandes conglomerados financieros y económicos. Usted debe abaratar el crédito, bajar por decreto el elevadísimo margen de intermediación que existe en el sector financiero y nacionalizar los bancos. Esas son medidas inaplazables en un gobierno de izquierda. En lugar de actuar con firmeza frente al capital financiero, Petro engaña, embauca y traiciona con el cuento de la asamblea nacional constituyente. El pueblo no come constituyente.
Petro no ha tomado una sola medida progresista. Todo es bla, bla, bla. Le pidió al Banco de la República que no subiera las tasas de interés y, cuando el banco se negó, la única respuesta del Gobierno fue que el ministro de Hacienda se levantó de la mesa y se fue de la reunión. Fue una respuesta tonta, sin fuerza. Comprométase usted, señor senador, a que en su gobierno, si el Banco de la República no ausculta los intereses del pueblo, usted pondrá preso a Leonardo Villar e instalará en el banco emisor la minga indígena. Fuera los técnicos del banco. Que manejen la economía los indígenas, que vivieron miles de años en paz con la naturaleza, salvo los últimos 500 años, cuando la destruyeron los blancos. Viajaremos en canoa.
Finalmente, votaré por usted si incorpora a su campaña la proclama de una organización que lleva el nombre de su padre. El 14 de abril de 2025, el Estado Mayor del frente Urbano Manuel Cepeda Vargas, Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia - Ejército del Pueblo, Farc-EP, divulgó el siguiente manifiesto: “El frente Urbano Manuel Cepeda Vargas saluda a los jóvenes, estudiantes y trabajadores formales e informales, a las amas de casa, a los vendedores ambulantes, a los corteros de caña, a los barristas y en general a todos los habitantes del Valle del Cauca que día a día sueñan y luchan con un país distinto. Ustedes son producto de la exclusión del sistema, el joven que no puede trabajar en condiciones dignas, las juventudes víctimas de la violencia policial, el ama de casa que soporta las dificultades propias para sostener su familia o la violencia producto de la presión del capital sobre su compañero, el trabajador informal que soporta los desalojos, la persecución y estigmatización, el trabajador formal que debe soportar los vejámenes del patrón o las jornadas extensas y mal pagas, el cortero de caña que hoy deja su sudor en lo que ayer fueron las tierras de sus abuelos”.