Desde el inicio de las campañas presidenciales varios periodistas y políticos se dieron a la tarea de informar y alertar a los ciudadanos de lo que podría suceder en un posible gobierno de Gustavo Petro. Sin embargo, hoy muchos de los que votaron por Petro se muestran con una actitud errónea de terneros degollados y se han arrepentido de su voto, pero más grave es que varios de sus simpatizantes dicen no haber tenido aviso previo de sus propuestas antes de ser elegido y hoy dicen estar sorprendidos y preocupados.
Tanto los ciudadanos que votaron por Petro o por otro candidato sabían exactamente qué estaban apoyando y es verdaderamente insólito que algunos quieran hoy decir lo contrario. El presidente no ha engañado a nadie, está ejecutando y cumpliendo con mucho de lo que planteó en campaña y es inadmisible que hoy algunos políticos y ciudadanos quieran hacerse los de la vista gorda y victimizarse diciendo que fueron engañados, empezando por el excandidato por la Coalición Centro Esperanza, Alejandro Gaviria, quien hoy se opone a la reforma a la salud de la ministra Corcho y quien fue capaz de abandonar y modificar sus ideales de centro izquierda para convertirse en ministro de un gobierno de extrema izquierda. Patricia Ariza, ex ministra de cultura, y María Isabel Urrutia, ex ministra del deporte, también fueron retiradas de sus cargos y dicen que no se les avisó previamente. Según ellas se les informó con mínima antelación a la alocución televisiva que dio el presidente.
Independiente al motivo por el que estos tres ministros fueron retirados de sus oficios, ellos sabían perfectamente qué estaban apoyando y es de muy mal gusto que hoy se quieran mostrar como víctimas después de haber brindado apoyo pleno o, peor aún, como es el caso de Alejandro Gaviria queriéndose mostrar como el protagonista que quiso ponerle freno al presidente.
No nos dejemos engañar. Alejandro Gaviria no es un super héroe y absolutamente todos los que han sido parte del gobierno Petro sabían en qué se metían. Como dicen por ahí, lo único malo de la rosca es no estar en ella, o en este caso es salir de ella.
Sin importar cual sea la razón por la que hayan sido relevados los funcionarios y cómo se quieran proyectar y hacer ver los a los ojos del pueblo, cabe recalcar que dichos cambios no son motivo de celebración. Nombrar a Ignacio Zorro, quien se rumora fue profesor de piano de las hijas del presidente, como ministro encargado de cultura genera muchos cuestionamientos ya que a pesar de que el señor Zorro cuenta con gran trayectoria en su carrera también es profesor de piano de las hijas del presidente. Podríamos preguntarnos: ¿Será que para formar parte de este gobierno se necesita ser amigo del mandatario o de su familia?
Causa gran preocupación que en tan solo seis meses de gobierno se hayan dado tantos cambios en el gabinete. Eso solo demuestra la inestabilidad que maneja este gobierno. Cada miembro tiene una opinión diferente y hay cero conexión entre ellos. Como ciudadanos hemos tenido que evidenciar que los partidos de derecha hayan hecho lo imperdonable convirtiéndose en partidos de gobierno; presenciamos la traición a su electorado de Rodolfo Hernández; hemos visto nombramientos injustos como el de Concha Baracaldo que solo fue elegida por ser la vecina de la familia Petro; y, como si fuera poco, ¿ahora nos distraen de la debacle mientras cambian el gabinete?
¿Hasta cuando permitiremos que nos sigan moviendo la línea ética?
“Soldado advertido no muere en guerra”