Ya quedan claras varias cosas en estas elecciones en Colombia. Primero, nunca en nuestra historia moderna habíamos visto a un Gobierno metido en la campaña a favor de un candidato como hoy lo hace Gustavo Petro con Iván Cepeda. Segundo, desde 2002 no habíamos tenido unas elecciones tan violentas, en las que las organizaciones criminales mataran candidatos y donde se viera el poder de estas, Farc, ELN y narcos, en muchas regiones presionar electores hacia un candidato: obviamente Iván Cepeda. Tercero, que tiene que ver con las dos anteriores, ya hay un candidato en la segunda vuelta, Cepeda.

Lo que no está definido, aún, es quién de los otros dos candidatos opcionados pasa a segunda vuelta, Abelardo de la Espriella o Paloma Valencia. Lo otro que no está definido es cuántos millones de votos se logra comprar Petro en la segunda vuelta, donde le van a meter toda la plata para comprar votos, y tiene como su principal operador el Ph. D. en el tema, el ministro del Interior, Armando Benedetti, y qué tanto va a operar la presión de narcos y guerrilla en sus zonas de control que el mismo Petro les amplió y les facilitó con su impunidad total... Perdón, paz total. Estos dos puntos son claves, pues se van a ver en la segunda vuelta y muestran la necesidad de ganar por más de 5 puntos porcentuales, pues esta corrupción orquestada desde la Casa de Nariño le puede garantizar un millón o más de votos a Cepeda.

Estas premisas colocan a la oposición en un escenario muy complejo para poder ganar unas elecciones tan desequilibradas. Flaco favor se hacen las dos campañas, en especial la de De la Espriella, al atacarse sin compasión para lograr el objetivo de pasar a la segunda vuelta. ¿A qué juegan? Es fácil de explicar y, si estuviéramos en Chile –donde pasó algo similar y al final la derecha se unió y ganó, pues no había un Petro en el Gobierno y unos narcos y una guerrilla favoreciendo a un candidato–, era fácil de predecir el resultado. En Colombia no, por las razones antes expuestas.

De la Espriella, quien debe asumir la responsabilidad por ese juego sucio que ejecutan sus bodegas y sus aliados más cercanos como Enrique Gómez, quiere quitarle todos los votos de derecha que pueda a Paloma. Él sabe que el 90 por ciento de sus votos son firmes y para subir solo tiene un grupo, los votos uribistas que están con Paloma. Por eso, esa campaña sucia donde usan sus bodegas y sus influencers con ese objetivo exclusivamente. Para ellos, en esta primera vuelta el enemigo no es Cepeda, es Paloma, y se ve en cada cosa que dicen y que hacen.

¿Y Petro qué pitos toca en este lado del debate electoral? Le juega sin duda a Abelardo, pues es a quien prefiere en la segunda vuelta. Lo ataca para darle dos beneficios: el primero es subirlo y mantenerlo en la discusión como el gran “rival” de Petro; el incidente de las chuzadas es exactamente eso, y segundo, con esa estrategia, ayudarle a robarle los votos uribistas a Paloma para que migren hacia De la Espriella.

Las encuestas y los trackings diarios ponen a Paloma y a Abelardo cabeza a cabeza hoy, con Paloma arriba por un punto, lo que es margen de error. Por eso, Paloma tiene otra estrategia y debe buscar otros escenarios. El primero, donde Álvaro Uribe desempeñe un papel clave, es robarle algo de ese 10 por ciento de votos de Abelardo que no están firmes y que son uribistas. Hay que diseñarles una estrategia muy humana, muy directa y muy clara de lo que está en juego para esos electores y que sea Uribe quien la encabece. Con mensajes directos de él, casi personalizados, a través de WhatsApp, con mensajes directos en redes sociales recordando lo que se hizo entre 2002 y 2010 y lo que se sufrió y se sigue sufriendo desde 2010 hasta hoy.

La otra parte de la estrategia de Paloma es ir por ese porcentaje de indecisos, que hoy llegan al 20 por ciento y que están aterrados con una presidencia de Cepeda, pero no quieren a Uribe, nunca han votado por algo que se le asemeje, y muchos votaron por Petro y están profundamente y rabiosamente desilusionados. La pregunta es: ¿cómo hacerles entender el riesgo de no votar y quedarse en casa? Y además, ¿cómo mostrarles que lo de Paloma y Juan Daniel sí es ciertamente la suma de dos visiones de la política y del país, y que pueden gobernar juntos?

No es fácil, pues la narrativa que se creó alrededor de Álvaro Uribe es tan fuerte, a pesar de ser mentirosa y equivocada, que convencer a muchos de ellos es una tarea casi titánica. Pero hay que hacerles entender que la decisión de quedarse en la casa y no votar por Paloma nos debe llevar a hacernos una pregunta. ¿Qué preferimos: una democracia imperfecta o una autocracia perfecta?

En todas las encuestas, Paloma derrota a Cepeda por más de 5 puntos en la segunda vuelta y a Abelardo por un punto, máximo 2. Eso lo sabe Petro y por eso está jugando como está jugando. En este escenario es que se debe plantear el voto útil o el voto inútil, como una decisión histórica de defensa de la libertad y la preservación de la Constitución y los avances que se han logrado con ella.

¿Y tú qué vas a hacer? Aquí no hay grises, la libertad está en juego. Tu libertad y la de tus hijos.