Lo que está sucediendo en Colombia es completamente inconcebible. Al estilo de Hugo Chávez y de Nicolás Maduro, Gustavo Petro sale al famoso balcón asegurando que si las reformas que su gobierno quiere implementar no son aprobadas, esto podría causar una revolución.
Hace énfasis en que “lo que se necesita de cualquier manera es que el pueblo este movilizado como lo estuvo con Bolívar”. Es preocupante saber que vivimos en un país en el que las instituciones se pondrán a prueba en un juego amenazante gracias a un gobierno que no ha sabido aceptar un no como respuesta.
Una administración que no ha sabido aceptar que muchas de las reformas que propone no son aceptadas dentro del Congreso y ni por los ciudadanos y sigue empeñado en sacarlas adelante hasta el punto de incitar a una revolución si no son aprobadas. En un juego de manipulación y amenaza, la administración actual espera lograr su cometido a como dé lugar.
Es una forma de actuar muy peligrosa, pues se debe respetar la división de poderes y de no hacerlo se pondría en juego la democracia y el respeto por las instituciones. Gustavo Petro ganó la Ppresidencia con una mínima diferencia e incitar a una revolución es prácticamente invitar a la mitad del país a enfrentarse con la otra mitad.
El Gobierno debe entender que Colombia es una democracia. La crisis que se ha desencadenado con esta situación ha llevado al Partido Conservador, que ha actuado de manera volátil y poco organizada, a desligarse del Gobierno y ya no serán partido de gobierno, sino partido independiente.
Esto va a seguir sucediendo con varios partidos en un futuro cercano, ya que muchos no querrán apoyar el actuar del Gobierno.
Está claro que al pueblo ya no le agrada el presidente, pues su imagen positiva ha bajado de manera exponencial en las encuestas y no es para menos, ¿quién quiere darle su apoyo a un gobierno en el que la vicepresidenta sale a decir que apoya a la primera línea, un grupo criminal que asesinó a muchos compatriotas de las maneras más frías y crueles posibles? ¿Cómo se sentirán las madres y los familiares de todos aquellos que fueron vilmente asesinados por este grupo? ¿Qué ciudadano se va a sentir representado por alguien que no respeta la independencia de las diferentes ramas?
Colombia está atravesando por un momento crítico en el que la libertad y la democracia están en juego. Hemos tenido un abrebocas de lo que han vivido nuestros hermanos venezolanos por tantos años y es buen momento para recordarle al presidente que él no es Bolívar ni Gaitán y que en vez de estar incitando a una revolución debe preocuparse por escuchar los ideales de las masas que en varias oportunidades han salido a marchar en contra de sus reformas.
Este gobierno tenía un sinfín de herramientas para hacer un periodo excelente, pero desafortunadamente se ha dedicado a actuar de manera negativa en todos los ámbitos posibles, agregando que muchos de sus actuares no solo han sido negativos, sino también ha dejado claro que no tiene una ruta especifica trazada.
Sería una sensata decisión que el Gobierno recapacitara y llamara a todos los partidos, lideres políticos y al pueblo a una gran reconciliación para lograr entre todos las reformas que verdaderamente le convengan al país para su desarrollo social y económico.
Una verdadera reconciliación con seguridad nos llevaría a una verdadera paz total.