Hace varios meses, el presidente Petro presentó públicamente la iniciativa del acuerdo nacional y, dado que la misma es muy importante para el presente y el futuro político, económico, social, de paz y reconciliación de Colombia, a fin de que dicha iniciativa no se vaya a quedar como un globo en el aire, considero de suma importancia que, tanto las personas que votaron como las que no votaron por Petro, unidos en la diferencia, contribuyamos a presentarle algunas ideas que permitan construirla poco a poco.
En este sentido, y con todo respeto por la diversidad de opiniones, considero que el momento político no es de odios, descalificaciones o de continuar defendiendo la Colombia de privilegios y menos que la paz la lograremos con esquemas que ya han fracasado en los últimos cincuenta años.
Ese propósito democrático no se consigue solamente con las iniciativas y esfuerzos personales de un presidente de la República, sea de izquierda, de centro o derecha, sino que para lograrlo necesitamos de ese acuerdo nacional, donde cada persona natural o jurídica tenga la grandeza de pensar y trabajar en favor de Colombia,
Como no se trata de un acuerdo a favor del presidente Petro, sino de Colombia, es importante que, desde la Presidencia de la República, se inicie un trabajo paciente y flexible para la construcción del mismo, alejando en todo momento la presencia de los aduladores, de los que se creen portadores de la verdad o descalificadores de las opiniones de personas críticas al gobierno.
Desde mi experiencia social y política, y del ejercicio en diversos cargos de gobierno, sugiero trabajar en la conformación de dos pactos que sirvan de pilares para el acuerdo nacional: Uno llamado el Pacto por la Estabilidad Económica y Social y el otro Pacto por la Estabilidad Jurídica y Política.
En ese proceso pueden aportar, entre otros, los expresidentes y exvicepresidentes de la República, los gremios empresariales, sociales, étnicos, los directores de los medios de comunicación, el poder judicial y los diversos partidos políticos con representación parlamentaria, como también los gobernantes regionales y municipales que surjan de las elecciones del próximo 29 de octubre.
En ese camino, tanto la comunidad internacional como los medios de comunicación, pueden jugar un papel muy importante, estimulando tanto al Presidente Petro como a los diversos sectores políticos, gremiales y sociales para que unidos en la diferencia trabajemos en el logro de ese acuerdo nacional.
En ese propósito, los diversos grupos armados ilegales, llamados guerrillas, paramilitares, narcotráfico, o delincuencia común, también tienen el deber valiente y democrático de hacer un alto en el camino de todas sus acciones ilegales y violentas, las cuales, al final de cuentas, solo han servido para sembrar violencia, muerte y lágrimas en la población.
Lograr ese acuerdo nacional no es tarea fácil, pero tampoco imposible. Lo importante es dar el primer paso, a fin de que el logro del mismo se convierta en una verdadera consulta nacional a favor de una Colombia mejor, en paz y reconciliada.