En mi blog de la semana pasada, inicié esta serie del papel de la Innovación en el desempeño del Estado. Me parece que es un tema que no se ha abordado de manera visible en nuestro país, a pesar de que hay monumentales fallas en la gestión pública, tanto a nivel nacional como local. Por lo tanto, se requieren nuevos modelos, ideas e iniciativas para lograr que el Estado sea capaz de hacer cada vez más con menos, como lo mencionaba en mi artículo anterior.   También, escribía la semana pasada, que el tema ha adquirido especial atención en los Estados Unidos, Europa y Japón, porque la crisis económica, que ya cumple cuatro años y no parece ceder en su impacto, está obligando a repensar la manera en que el Estado puede responder a las múltiples necesidades de los ciudadanos.   De hecho, en el centro de la campaña por la Presidencia entre Obama y Romney, hay una visión muy distinta del papel del Estado en la sociedad. Pero en el fondo, lo que se está discutiendo es la capacidad en la gestión y control efectivo, por parte de las entidades públicas, en un mundo tan complejo como el actual.   En una entrevista realizada por la firma McKinsey a François-Daniel Migeon, responsable de liderar en la actualidad una transformación profunda al interior del Gobierno de Francia, se muestra un caso muy interesante de Innovacion en el Estado francés.  En este ejemplo, se dan luces de como, con imaginación y creatividad,  es posible innovar en  relación al papel del Estado en la sociedad.   A la luz de la crisis que hoy azota el continente europeo, el desafío está en recortar gastos, reformando la fuerza laboral del sector público, pero mejorando a su vez, la calidad del servicio  a los ciudadanos. En Francia, el Gobierno actual busca economías de €15 billones en cuatro años, reduciendo el servicio civil en 150,000 personas y simplificando la experiencia del ciudadano y del empresario en su contacto con la Administración en todos los niveles.   La primera decisión innovadora, es que el 55% de las economías logradas, se le van a revertir a los funcionarios que permanecen en sus trabajos dentro del Gobierno. Esto, será una realidad, en la medida en que los resultados esperados en las otros objetivos se materialicen.    El proceso se ha iniciado, definiendo con claridad una visión del tipo de administración que quieren lograr, basada en la noción de la agilidad. Ésta, la entienden como la capacidad de reaccionar de manera rápida y efectiva a las necesidades actuales de los ciudadanos. Se busca con este concepto, "tener la capacidad de coordinar a todos los actores, tanto públicos como privados, para anticipar los cambios más importantes en los frentes sociales, económicos, tecnológicos y demográficos, que pueden afectar los servicios públicos en el mediano plazo".   La innovación, en el caso francés, ha consistido en la evaluación sistemática de la percepción del nivel de simplicidad o complejidad, que tiene el ciudadano y las empresas en su relación con el Estado. Esto, se ha hecho mediante unos indicadores diseñados para este fin. También, es innovadora la revisión permanente de las políticas y procedimientos para lograr que, los ajustes que se hagan, sean cada vez más relevantes, efectivos y focalizados.   Al tener unos indicadores claros que miden la agilidad de la Administración Pública, se ha logrado que las organizaciones estatales se dejen de concentrar en sus temas internos. Deben comenzar a entender que deben servir a los ciudadanos que son sus clientes y la verdadera razón de ser de su existir.   Un efecto de esta transformación, ha sido el aumento de la capacidad de coordinación entre diferentes agencias del Estado para trabajar de manera colaborativa. El resultado es un mayor nivel de apoyo político a las iniciativas del Gobierno, porque estas se hacen para simplificarle la vida del ciudadano.   Hay que recordar, que para que haya innovación se requiere de un cambio cultural muy importante. La colaboración y la formación de redes para movilizar recursos, está en el centro de las comunidades que hoy van a la vanguardia en este campo. Por esta razón, subrayo el esfuerzo que hoy se hace en Francia para lograr estas dinámicas en el seno del Estado francés.   Otro elemento novedoso de este proceso en Francia, es la vinculación de los ciudadanos, las empresas y grupos de voluntarios, en la definición compartida de una visión futura del servicio público en ese país. El mensaje en este caso es, que el tener un Estado que funcione es una responsabilidad de todos. Y que para lograrlo, hay que sumar colectivamente la imaginación, la creatividad y la capacidad de innovación de toda la sociedad.   Pero la innovación no se queda solamente limitada a la conceptualización. En la implementación de esta nueva visión del Servicio Público, han habido varios temas novedosos. Uno, que particularmente me llamó la atención, es la capacitación que se les brinda a los funcionarios públicos para lograr los resultados esperados. Se ha entendido, que se necesitan agentes de cambio al interior de las organizaciones estatales. Para lograrlo, se tienen escuelas especiales para este fin, donde se brinda el conocimiento y se siembran las semillas del cambio cultural que se debe realizar.   Otra lección muy interesante de este caso en Francia, es la necesidad de focalizar el mensaje comunicacional, para evitar una respuesta "cínica" de los funcionarios. El mensaje único debe ser: " queremos una transformación sostenible para lograr un servicio público sostenible". Y, sólo aumentando la calidad se logra la sostenibilidad, pero al mismo tiempo, cuidando a los funcionarios y generando economías.   Los resultados hasta la fecha son muy interesantes: una disminución en la percepción de la complejidad de las relaciones con el Estado, por parte del ciudadano común del 20% y del 25% por parte de las empresas.   Como se puede observar en este ejemplo de la Innovación en el Estado en Francia, hay muchas lecciones para el Estado colombiano, que adolece de tanta más falencias en sus relaciones con los ciudadanos y en su capacidad de actuar ágilmente. Por esta razón sigo insistiendo que la Política de Innovación no debería verse como una de las cinco locomotoras, como quedó definida en el Plan de Desarrollo, sino como la gran sombrilla que de manera transversal debería cobijar la sociedad colombiana.