Lo de Germán Vargas Lleras al Ministerio de Vivienda estaba cantado. El mismo lo había solicitado al Presidente Santos casi desde que se cumplió el primer año de Gobierno. ¿Cuál es el alcance de la nueva estrategia política del Gobierno Santos?
La imagen fue contundente: Germán Vargas recibiendo oficialmente el cargo de Ministro de Vivienda y prometiendo casas gratis para 100.000 familias en el próximo año. El anuncio, a través de alocución presidencial, no representa una cosa menor ni un simple ajuste de gabinete.El rumor sobre el interés de Vargas Lleras en esa cartera era insistente desde hace casi un año. Obviamente, detrás de esta movida no hay razones técnicas; es demasiado obvio. Las razones de la decisión son políticas: Vargas Lleras tiene aspiraciones presidenciales, es un político de raca mandaca; no un técnico.Y el Presidente Santos no da puntada sin dedal. Todo indica que los malos resultados en popularidad llevaron al Primer Mandatario a meterle el acelerador a su más importante política social: entregar viviendas y si son como nos gusta, gratis, mejor.Así que se trata de una movida osada, para detener la caída libre en la popularidad del Presidente, según lo señala la misma Revista Semana en su última edición.La estrategia puede significar dos cosas: que la política de vivienda no venía mostrando los resultados, a pesar de las más de 260.000 viviendas que se habían construido en el primer año y medio de gobierno; o que el Presidente Santos necesita que le metan el acelerador para mostrar resultados sociales y cambiarle el rumbo a su decaída imagen interna.La precupación: que se politice excesivamente la locomotora de la vivienda. Si el Presidente y su Ministro Vargas Lleras quieren ganar votos entregando viviendas, que lo hagan, pero que eso no vaya en detrimento de la calidad de los proyectos: hay demasiados líos hoy con los precios de los predios para construir vivienda de interés prioritario y dificultades para extender las redes de servicios públicos. El tema es muy importante, pues se trata de las personas con menos ingresos y oportunidades. Si no hacen lo que toca, el tiro les puede salir por la culata.