Esta es una obra interesante y novedosa. Incluso, algunos dirían, ecléctica. Pero sobre todo es útil, por lo didáctica. Está escrita en un lenguaje cálido y apacible, hasta cariñoso. La forma y el contenido coinciden, el objetivo de estas páginas cómodas es hacer más llevadera la experiencia del diagnóstico y el tratamiento del cáncer. Este relato está construido en primera persona, Ariel es el narrador, el maestro que lleva al lector de la mano con sinceridad, respeto y delicadeza, con preocupación por su bienestar, ofreciéndole un panorama detallado sobre lo que le espera y cómo manejar la situación adversa que empieza a encarar una vez se confirma el diagnóstico de cáncer. Estas letras sinceras provienen de su amplia formación académica y científica, y se presentan desde el punto de vista psicoanalítico. Además utiliza sus recursos personales: la experiencia con los pacientes que enfrentan estas situaciones tan exigentes y desconcertantes, y algunos elementos de su autobiografía. Ariel es un escritor generoso.   Pero lo que más me atrajo de Vencer el Cáncer es que se clasificaría en el género de la autosuperación. Tiene el enfoque gringo de “hágalo usted mismo”. Y tal vez se deba a mis predilecciones personales, a que tengo el vicio de redactar, pero me encantó su primera recomendación: escriba. ¡Excelente idea! Regístrelo todo: sus pensamientos, sus sentimientos, los avatares del tratamiento, los resultados de los exámenes, las dudas, consígnelo todo, absolutamente todo, en un diario. Bien o mal, feo o bonito, con ortografía o sin ella, con gramática o sin ella, pero siempre haga registros en un cuaderno, por ejemplo. Además no hay necedad de publicar su contenido, es un documento personal, así que no hay problema en consignarlo todo allí. Redactar es una actividad mental que apacigua, ordena ideas y sentimientos, no solo por su efecto catártico, ayuda a entender y a elaborar las vicisitudes.   Luego el libro continúa con ejemplos de casos que ilustran las innumerables formas en que las personas afrontan este diagnóstico siniestro. Una noticia que invariablemente produce estrés, y otras respuestas emocionales, todo depende de la psicología de cada cual. Muchos factores intervienen, como la edad, la etapa del ciclo vital, el tipo y la localización del tumor, el tratamiento, el contexto familiar y sociocultural, los valores y las creencias religiosas, en fin. Aun cuando muchos pensarían que la ignorancia es una bendición, la recomendación de Ariel es todo lo contrario: infórmese, conozca la enfermedad, afróntela con la mayor lucidez, acompáñese, pregunte, averigüe. Además este volumen serio ahonda en los mecanismos fisiológicos y mentales de la angustia, planteando alternativas para manejarla sin sucumbir. El sufrimiento que el estrés genera deprime el sistema inmunológico, algo crucial para la vida, en especial de los pacientes con cáncer. De modo que habría un estrés malo, que agrava la situación, y un estrés bueno, que impulsa a la persona a buscar soluciones. No siempre la posición más cómoda es la más conveniente.   Entonces este libro propone la relajación de la mente como una alternativa para afrontar mejor esta situación. Actividad que no solo disminuye y controla el estrés, también previene la depresión, modera el dolor, reduce las náuseas, el insomnio y la irritabilidad, genera una actitud positiva, mejora la autoestima, promueve el encuentro consigo mismo, la calidad de vida aumenta. Enseña técnicas variadas mediante ejemplos y ejercicios. Utiliza herramientas como la meditación. Explica el qué y el cómo hacerlo, incluso el libro está dotado de un CD ROM para dirigir los ejercicios. Y todo parece indicar que es tan eficaz este recurso que en el prólogo de Vencer el Cáncer encontrará una advertencia para que no lo reproduzca entre el carro ni al manejar maquinaria ya que podría causar un accidente, la relajación que desencadena es tan intensa que induce somnolencia, ensoñación y desconcentración. Así que enseña a utilizar el Entrenamiento Autógeno modificado, originalmente descubierto por Johannes Schultz. Y funciona.   Pero ahí no para todo. Este libro promueve cambios profundos en la mentalidad del paciente. Lo invita a considerar la calidad de vida, a construir una filosofía sobre ella preguntándose: ¿por qué vivo, para qué vivo, cómo quiero vivir? En suma, se trata de encontrar la manera en que cada cual viva la vida de la mejor forma posible, según sus gustos, predilecciones y posibilidades, a través de realizaciones personales sencillas, cotidianas, compartidas con personas cercanas en momentos de significación emocional. Estas reflexiones pueden orientarse desde varias perspectivas: la salud física, la vida emocional y espiritual, las aspiraciones intelectuales, el trabajo, la recreación, la sexualidad.   Por otro lado, el diagnóstico de cáncer afecta el proyecto de vida. Un elemento estrechamente relacionado con la identidad, con el fuero interno. Esto es lo que da sentido a las luchas personales. Preguntas como, ¿quién soy, cómo soy, por qué soy así, qué me hace feliz?, apuntan en el sentido de encontrar el verdadero yo, la esencia genuina de cada uno. En todo caso, aspectos básicos de la personalidad, y que, por una u otra razón, con tanta frecuencia se olvidan, se ocultan, se desconocen, son inconscientes. Y esta parte me pareció hermosa. Transmite el concepto del verdadero self, y su diferencia con el Yo, con solvencia, elocuencia y hasta con ternura. En todo caso estas son ideas centrales del psicoanálisis contemporáneo originadas en el pensamiento de Donald Winnicott.   El libro también promueve el ejercicio. Tiene valor terapéutico: ayuda a reducir el estrés, atenúa el dolor y mejora la fatiga. Además da sensación de bienestar, mejora el humor y el estado emocional, aporta vitalidad y autoestima, alivia en algo la depresión, promueve la plasticidad cerebral, junto con el aprendizaje. Desde la Grecia Antigua se conoce la asociación entre salud física y mental. Pero dormir también es importante, el estrés y el insomnio van de la mano. De manera que hacer ejercicio, tener un peso adecuado, evitar los estimulantes, tener un ambiente favorable para el sueño, tomar una cena frugal y hacer siestas dosificadas, son estrategias para el buen dormir. La higiene del sueño propone utilizar la cama solo para dormir y hacer el amor, para nada más; también sugiere establecer una rutina al encamarse, como hacer estiramientos y respirar relajadamente, sugestionándose en pro del dormir; y si todavía no se duerme, no desespere, sálgase de la cama y haga alguna actividad relajante y rutinaria; además, si despierta, tampoco hay que ofuscarse, relájese para volver a dormir; y si aún así el insomnio persiste, consulte a su médico.   Otro recurso que promueve el bienestar es utilizar la imaginación. De la misma manera en que la fantasía mejora la actitud, también los pensamientos negativos la ensombrecen. Entonces Vencer el Cáncer revisa técnicas de visualización como parte de las estrategias de relajación, y enseña cómo hacerlo. Se trata de ejercicios mentales que reducen el miedo, cambian actitudes, fortalecen la voluntad de vivir, sirven para confrontar creencias y sentimientos de desesperación e impotencia. Además el libro explica detalladamente los efectos demostrados de la meditación en el tratamiento del cáncer. Actividad que aumenta la consciencia de sí mismo, reduce el sufrimiento, lleva a la reflexión, controla los vicios de la personalidad y la conducta, aumenta la concentración, disminuye el estrés, lleva a reconocer y a aceptar los hechos tozudos, promueve la consciencia, disminuye la impulsividad.   Por último, toca el tema espinoso de la espiritualidad. La búsqueda de un sentido profundo de la existencia, así como de valores universales que trasciendan lo material, dignificando y dándole sentido a la lucha existencial. El cáncer conmueve todos los aspectos de la vida, y este libro propone utilizar el método del doctor Alastair Cunningham, con técnicas comunicativas para enfrentar la crisis, descubrir las habilidades de autosanación y propone pasos concretos para la sanación espiritual.   Para terminar, encuentro que esta obra es heroica. En los medios académicos y científicos con frecuencia arquean las cejas ante a los libros de autoayuda. Los miran con desdén y desconfianza. Sin embargo, nunca se puede generalizar. Entre estas obras figuran algunas trascendentales. Tal vez el más reconocido y admirado de ellos ha sido, Juan Salvador Gaviota, por ejemplo. Por otra parte, durante los últimos veinte años, Los Hombres son de Marte y las Mujeres son de Venus: Guía Práctica para Mejorar la Comunicación y Lograr lo que Deseas en tus Relaciones, ha sido la obra más consultada y citada en el mundo sobre los conflictos de pareja. Al cabo que la expresión “el universo conspira a tu favor”, de autoría de Paulo Coelho, es tan sonora y popular que ya hace parte de la cultura, es casi como un refrán. Así que este es un género literario muy exitoso, y no solo me refiero a sus ventas millonarias, estos son libros que se han lanzado al mercado pensando en ayudar a la gente. ¡Y lo logran! Vencer el Cáncer es pionero en el universo psicoanalítico colombiano, pues utiliza este estilo literario para comunicarse con todos, hasta donde sé nadie en nuestra disciplina había hecho una incursión de este tipo. Una lástima. Se han dilapidado muchas oportunidades de aprovechar este recurso comunicativo excelente. De manera que estoy seguro de que a, Vencer el Cáncer: Estrategias para Fortalecerse Mental y Espiritualmente,  le irá divinamente, es un libro sabroso al leerlo y, lo mejor, es útil. Y todo esto fue lo vi en el ejemplar generosamente dedicado que Ariel me regaló muy amablemente.