En días recientes, tuve la oportunidad de conocer sobre la teoría de la gerencia de la polaridad, la cual plantea que toda experiencia humana, se encuentra cargada de polaridades o dicotomías que cuando se ignoran, impiden vivir en equilibrio o llegar a resolver realmente un problema. La vida siempre está cargada de factores interdependientes que generan una tensión dinámica de la que no podemos deshacernos. Por eso, en el arte de balancear la polaridad, la respuesta no se encuentra en la quietud del centro, sino en moverse continuamente entre los extremos o polaridades para procurar el equilibrio.Le sugerimos: Cuando por hacer más se hace menosVisto desde el punto de vista personal, tenemos la polaridad del descanso y la actividad. Aquí, ninguna es más importante que la otra, pues ambas son tan necesarias como inhalar y exhalar. Así, cuando se tiene una buen nivel de actividad, se es productivo y existe dinamismo, pero cuando esto se hace en exceso, genera cansancio y estrés. Por su parte, el descanso renueva, pero en exceso lleva a la pereza e incluso a la depresión. Quedarse quieto no es la solución, sino un constante balance entre los opuestos para tener una vida equilibrada. Por su parte, si se lleva este pensamiento al mundo laboral, se puede observar la disyuntiva entre la búsqueda del propósito y la generación de utilidades en las empresas. Es común que las organizaciones se enfocan tanto en producir dinero, que olvidan su propósito, mientras que las fundaciones se enfocan a veces tanto en el propósito que olvidan el dinero. Ambos factores son indispensables para la sostenibilidad de toda entidad, por eso enfocarse demasiado en un solo aspecto desequilibra el panorama y genera otro tipo de complicaciones.Todo esto, me hace pensar en el preocupante contexto de polarización político que estamos viviendo actualmente. Los debates giran entorno a la derecha y la izquierda, generando emociones extremas que generan polaridades e incluso rupturas en las mismas familias. Sin embargo, hemos olvidado que todos estamos de alguna manera en lo correcto; cada quien opina desde su perspectiva, pero lo interesante sería analizar cuál es la polaridad subyacente en toda esta discusión. La solución a los problemas actuales que enfrenta el país requiere una mirada desde las disyuntivas, pues ambas se necesitan la una de la otra y son así una relación interdependiente en continuo movimiento. Mucho tiempo centrado en una sola perspectiva solo trae consecuencias negativas. Pero saltar radicalmente al opuesto dentro del mismo pensamiento, tampoco trae respuestas positivas.Para leer: Lo bueno de ser maloLos retos del país son muchos: consolidar la paz, fortalecer la economía, acabar la corrupción, aumentar la seguridad, incrementar la calidad y acceso a la educación, entre otros. Todos igual de apremiantes para la construcción de una nación soñada. El problema, es que estamos analizando cada uno de ellos desde un discurso polarizado, que lo único que genera es cargar a las personas de miedo, haciendo que las decisiones no sean las adecuadas pues se encuentran movidas por el temor. El llamado entonces, es a pensar desde diferentes perspectivas, porque una única forma de pensamiento puede nublar la mirada y no cambiará el panorama de retos con los que se cuenta actualmente. Toda buena solución, requiere pensar desde dos polaridades.