Tanto los humanos como los animales pueden presentar aberraciones en el gusto, conocidas con el nombre de “pica o malacia”,  la que está definida como un desorden metabólico, el cual es  manifestado como un  apetito obsesivo, presentándose  el consumo de sustancias de poco valor nutritivo, entre ellas las heces, siendo esta última alteración la  llamada “coprofagia”.En un principio se  ha propuesto  que estas aberraciones pueden obedecer  a una o varias de las siguientes causas:Deficiencia de minerales esenciales en la dietaDeficiencia pancreáticasAburrimiento / vicioDietas mal balanceadasAlteraciones en la conducta, bien sea por imitación, al ver que otros perros lo hacen o por dominancia, el perro sumiso come la heces del perro dominante.La coprofagia,  además de ser un hábito incómodo para sus dueños, también puede tener algunos efectos adversos para la mascota, porque con las heces consumidas puede estar ingiriendo: bacterias, virus, parásitos internos o huevos de los mismos, larvas de moscas y hongos.Para el tratamiento es absolutamente necesaria la intervención del médico veterinario, puesto que solo  él puede dilucidar la posible causa de este cuadro y así mismo plantear un  tratamiento y acompañamiento para conseguir controlar este hábito.RecomendacionesRecoger las heces de manera inmediataUso de bozal, es una solución práctica, sí el perro lo tolera de manera casi permanenteEsparcir sobre la heces salsas picantes u otros químicos que hagan repeler su consumoEsperar un tiempo prudencial, ya que en la mayoría de los casos  esta condición suele presentarse en los animales jóvenes; lo cual no descarta,  que sea diagnosticada también en perros adultos.

Siempre recuerda que el mejor apoyo será el que te da tu médico veterinario.