La muerte del exvicepresidente Germán Vargas Lleras provocó una cascada de reacciones entre dirigentes y aspirantes presidenciales de distintos sectores ideológicos, quienes destacaron su trayectoria política, su capacidad de ejecución y su influencia en la política nacional.
La candidata Paloma Valencia aseguró que la partida de Vargas Lleras deja “un vacío enorme en el corazón de la oposición” y afirmó que “cuánta falta le hará su voz firme a nuestra patria en estos momentos difíciles”. Valencia también lo definió como “un gran estadista y un incansable gladiador por Colombia y su democracia”.
Desde la otra orilla política, el senador Iván Cepeda expresó su solidaridad con la familia y seguidores del exvicepresidente. “A pesar de nuestras diferencias, tuvimos una relación cordial y respetuosa”, escribió el congresista.
El abogado y aspirante presidencial Abelardo de la Espriella destacó el perfil combativo del dirigente político y afirmó que “fue uno de los más grandes de la política colombiana, un soldado y comandante de mil batallas”. También lo describió como “férreo combatiente de la criminalidad y sobreviviente del terrorismo”.
Por su parte, el exembajador Roy Barreras lamentó “la muerte de un estadista preparado desde siempre para gobernar” y aseguró que, pese a las diferencias ideológicas, Vargas Lleras “fue nuestro vicepresidente eficaz y gran ejecutor”.
Entretanto, el candidato presidencial Miguel Uribe Londoño recordó sus inicios en la vida pública y destacó “su trayectoria desde joven en el servicio al país y su papel en la política colombiana”.
Aunque provenientes de sectores enfrentados y con profundas diferencias políticas, las reacciones coincidieron en resaltar el peso de Vargas Lleras dentro de la política nacional.
Sus contradictores y aliados terminaron encontrándose en un mismo punto: reconocer la dimensión de una figura que marcó varias décadas de la vida pública colombiana.