SEMANA: En el contexto político actual, ¿cuál es la relevancia de las elecciones regionales de este 29 de octubre?
Pedro Medellín (P.M.): Las próximas elecciones tienen la mayor importancia del mundo porque se producen en el contexto de un cambio político de mucha profundidad que se está dando en Colombia.
La llegada de Gustavo Petro a la Presidencia de la República concretó un cambio de transformación política. En los últimos 40 años, el país ha cambiado muchísimo, ha habido una modernización económica muy grande y ha habido un cambio social muy profundo. En esos cuarenta años, la política se congeló y hoy se sigue manejando como en los años 80, que es con puestos, con contratos y un tema muy importante que es el poder presidencial.
El poder de la Presidencia no solamente se ha engrandecido sino se ha personalizado. Las reformas en los últimos 40 años han concentrado el poder más en el presidente. Entonces, nos puso en una situación de un centralismo muy fuerte y el presidente hoy define todo.
Pero el presidente es un monarca encadenado, porque, aunque tiene el poder de decisión, ese poder no se expresa realmente en el territorio debido a que tiene una institucionalidad muy frágil, unos partidos que no lo soportan y unas instituciones que coexisten por un tema formal. Es un presidente muy potente, pero una presidencia cada vez mas frágil y cada vez mas incompetente.
SEMANA: ¿Cómo se verá afectado el Pacto Histórico en estas elecciones? ¿Habrá un “voto castigo” contra el Gobierno?
P.M.: En mi opinión, va a ser como un punto de inflexión. El presidente llega como consecuencia de la necesidad de ese cambio, y llega con un equipo frágil. Entonces tiene problemas de ejecución presupuestal y la plata inmovilizada porque su equipo no es muy capaz de ejecutar. Estas elecciones van a ser importantes, en la medida en que van a poner a prueba esa fragilidad del poder presidencial.
Hay temas sensibles que el presidente ya no puede manejar, como la seguridad, la regulación económica que no están controlando y unos problemas muy serios de corrupción. Entonces esa Presidencia tiene mucho dinero, pero poca capacidad de acción.
El presidente va a perder las elecciones, sencillamente porque en el Pacto Histórico no hicieron nada para prepararse. Estaban dedicados a gobernar y cuando se dieron cuenta ya las elecciones estaban encima y no pudieron prepararse, entonces no tienen con quién ganar. Salvo el caso de Bolívar, que es el único candidato fuerte que tienen, en lo demás no tienen nada.
SEMANA: ¿Qué podemos esperar de la relación de los alcaldes electos con el Gobierno Petro?
P.M.: Los alcaldes son tipos tremendamente pragmáticos porque necesitan dinero, y el dinero lo tiene el presidente.
Bogotá, Medellín y Cali, que son ciudades ricas, son casos aparte y van a estar permanente confrontando al presidente, como lo está haciendo Claudia López. Pero los otros mil municipios no tienen eso y sí van a necesitar ese dinero.
Lo interesante es que llegan en un momento en donde el poder presidencial es muy frágil, pero él les puede dar la plata, para que los alcaldes y gobernadores hagan sus obras. Esa plata la van a recibir siempre y cuando le garanticen a Petro que su congresista lo va a apoyar en el Congreso. Los proyectos que los alcaldes presenten no se discuten y el presidente les va a dar la plata, pero, de igual manera, los proyectos que el presidente presente no se discuten y se aprueban.
Los gobiernos necesitan de dos cosas: capacidad para hacer las cosas y política, capacidad para decir qué cosas y con quién se hacen. El Gobierno de Petro tiene mucha política y no tiene ningún poder.
Los alcaldes van a llegar con sus agendas y la suma de las agendas locales le van a resolver el problema de agenda al Gobierno Nacional. El presidente les va a dar el dinero y se va a convertir en el resultado de Petro.
Los alcaldes son muy pragmáticos, a ellos no les importa si el presidente es de izquierda, de derecha o de centro. Necesitan la plata del Gobierno y, si les dan esa plata, ellos resuelven.
SEMANA: La renuncia de Daniel Quintero a la alcaldía de Medellín ha sido un tema de profunda polémica. ¿Qué opina de cómo se han desarrollado las campañas por la alcaldía de Medellín?
P.M.: El tema de Quintero es un proceso de degradación de la política y de devastación de un gobierno de la ciudad. Se degradó la política, llegó a un nivel de personalización y de corrupción muy fuerte.
Hay grandes señalamientos y acusaciones por corrupción, pero también problemas muy serios en la gestión del gobierno de Quintero. Él fracturó la ciudad socialmente, económicamente, políticamente, y la entrega polarizada, sucia, socialmente inviable y con una serie de problemas muy graves.
En ese escenario era muy fácil para Federico Gutiérrez, que ya venía de una campaña presidencial. Desde el punto de vista político e institucional es una cosa tremendamente costosa para Medellín haber tenido ese alcalde.
SEMANA: ¿Cómo ve las elecciones en Bogotá? ¿Hay posibilidad de que Carlos Fernando Galán gane en primera vuelta?
P.M.: Lo de Bogotá tiene una cosa interesantísima y es que tiene una variedad grande de candidatos. Todos tienen un determinado grado de competencia y un cierto grado de respetabilidad.
No hay un problema de sustracción de materia, se ha ido generando un proceso bastante serio de escogencia del candidato. Es un proceso decente, no es un proceso que haya fracturado la ciudad, la gente está bastante educada y es bastante sensata frente al tema. Es el resultado de unas elecciones donde hay una población que es muy consciente que tiene un nivel de educación política distinto.
En Bogotá, de manera discrecional y abierta, las maquinarias operan para el Concejo, pero no para la Alcaldía. En eso la gente vota muy libremente. La política va por el lado del Concejo y el criterio técnico va por el lado de la Alcaldía y en ese sentido hemos tenido alcaldes de derecha, centro y de izquierda. Galán puede ser el Alcalde.
SEMANA: ¿Qué opinión le merece que, a pesar de la alta desaprobación del Gobierno, Gustavo Bolívar siga en el segundo lugar y en la lucha por la Alcaldía de Bogotá?
P.M.: En Argentina, el candidato kirchnerista Sergio Massa es el ministro que tiene la economía con el 190 % de inflación y ganó con el 36 %. La gente en esas cosas separa bastante la política y la economía y no hay castigo. Ellos tienen un sentido más político y lo hacen valer.
SEMANA: ¿Qué piensa del llamado “voto por miedo”, es decir votar por un candidato simplemente para que no gane otro? Como puede ser el caso de votar por Galán para que no gane Bolívar, según un sector de la ciudad.
P.M.: Los bogotanos han aprendido que el voto cambia las cosas, que votar mal tiene consecuencias complejas y hay que votar bien. Que el voto siempre implica una decisión y puede asegurar que alguien malo o alguien bueno llegue a la alcaldía, es en ese sentido me parece que es válido y valioso.
SEMANA: ¿Cómo ve las elecciones en las regiones en donde el Estado no tiene presencia y en donde los grupos armados controlan el territorio?
P.M.: Ese va a ser otro fenómeno interesantísimo. Vamos a ver quiénes son los que logran ganar en esos territorios. Los grupos armados ilegales controlan el territorio y controlan quién entra, quién sale, cuándo sale, controlan las diferencias, actúan como jueces y comisarios.
Esos personajes no solamente decidieron quién iba ser candidato a gobernador o alcalde, sino que los obligaron a algún tipo de compromiso a futuro. Los mafiosos y guerrilleros que están negociando la ‘paz total’ aprueban los candidatos, seguramente los apoyan con dinero, pero también están poniendo la condición de que los defiendan en el Congreso. Entonces, el Congreso se vuelve un escenario para dirimir diferencias muy importante y eso es lo que va a pasar en estas elecciones.