Hay dos cosas que les han cambiado la rutina a los propietarios de vehículos en el país: primero, que cada vez son más las estaciones de gasolina donde es el propio conductor el que tanquea su carro. Y segundo, que sorprendentemente han empezado a aparecer sitios donde se vende a menos de 7.000 pesos el galón de gasolina, precio-piso que se mantuvo durante los últimos 15 meses. ¿La causa? Una transformación radical del negocio, gracias a que aparecieron nuevos actores. La apuesta más revolucionaria es la de las cadenas Carrefour y Éxito (ambas con mayoría de capital francés), que ahora están compitiendo con estaciones propias de gasolina. Sólo Carrefour cuenta con 30 estaciones de servicio: 18 en sus propios supermercados y 12 en estaciones independientes. La estrategia es la misma que ha utilizado para enfrentar a sus competidores en el negocio de las grandes superficies: "Ofrecer siempre el menor precio frente a la competencia. El negocio de la gasolina es de volumen y no de margen y esa es la apuesta", explicó Mario Acevedo, vocero de Carrefour. La comercialización de gasolina, acpm y gas natural vehicular vale fácilmente 7.000 millones de dólares al año y tiene que ver con todo el mundo: los propietarios de carros particulares, los usuarios del transporte público y los transportadores de carga. Actualmente, la mayor parte de las bombas de gasolina está en manos de pequeñas empresas, que montan franquicias de las marcas tradicionales; mientras tanto, esas mismas marcas, como Chevron, Texaco y Terpel, operan directamente menos del 10 por ciento de las 4.200 estaciones que hay en todo el país. ¿Cuáles son las implicaciones para los usuarios de toda esta movida? Obviamente, la competencia abre la posibilidad de una reducción en precios de los combustibles y eso ya se empezó a notar. Sin embargo, el balance no es tan sencillo. Los minoristas tradicionales creen que la apuesta también genera riesgos. Según Edwin Bayona, asesor económico de la Federación Nacional de Distribuidores de Derivados del Petróleo (Fendipetróleo), que reúne un sector de los pequeños empresarios de las estaciones, el negocio va a terminar en el esquema del autoservicio, que es la única manera de reducir gastos y precios. Según él, esto hace más peligroso el tanqueo de vehículos porque no lo hacen expertos. "Además, se va golpear la generación de empleo en el sector. Actualmente hay unas 4.200 estaciones de abastecimiento de combustible en todo el país y 3.800 son negocios familiares que emplean en promedio unas 12 personas cada una. Con una estación de autoservicio, se necesitan menos personas para operar", explicó. Para Bayona, la reducción de precios tampoco es una buena estrategia, pues una gasolina por debajo de los 7.000 pesos no refleja la realidad del mercado. Los grandes también están empezando a moverse. La semana pasada, el presidente de Chevron en el país, David Bantz, anunció que fortalecerán su presencia en el mercado del gas vehicular con la marca Texgas, producto en el que no tenían presencia hasta el momento en sus estaciones Texaco. Así mismo, Terpel va a lanzar las tiendas de conveniencia 'Vaivén', con las que espera ofrecer servicios adicionales en sus estaciones de bombeo. La meta es que durante el último trimestre de este año queden instaladas las primeras tres en todo el país. Aunque Ecopetrol desmintió que estuviera ahora mismo considerando la compra de estaciones de gasolina, señaló que ese negocio le ha interesado y es uno de los puntos clave en su plan de expansión. Lo que es innegable, si se tiene en cuenta experiencias en otros países, es que la reducción de precios, la puesta en marcha del sistema de autoservicio y las mayores ofertas a través de tiendas de conveniencia, van a terminar por imponerse. n