Para la mayoría la referencia de las esposas de los mafiosos es la de las películas de El Padrino. Don Vito Corleone (Marlon Brando) estaba casado con una italiana santa, sonriente y regordeta, que cocinaba, criaba a los niños y nunca preguntaba por los negocios del marido. Su sucesor, Michael Corleone (Al Pacino) estaba casado con una norteamericana (Diane Keaton), que también era una santa, pero que sí preguntaba por los negocios. Por eso en este matrimonio había peleas motivadas por las actividades del esposo.Esta ha sido la imagen para el mundo. Pero en Colombia no hay que buscar en Hollywood. Los colombianos han seguido la vida de los don Corleones criollos de carne y hueso. Son parte de la historia contemporánea. Y así como en Estados Unidos todo el mundo tiene en la memoria el asesinato de Kennedy, en Colombia todos se acuerdan de la imagen del cadáver de Pablo Escobar en un tejado o de la hilera de cuerpos entre los que estaba el de Gonzalo Rodríguez Gacha baleado desde un helicóptero. Pero es poco lo que se recuerda de sus compañeras. Algunas han estado presas, otras se han apartado de la escena social, otras han cambiado de identidad, y todas han estado marcadas por el apellido de sus esposos. Por estos días sus tragedias están sobre el tapete por cuenta de la nueva telenovela de RCN, La viuda de la mafia. Aunque está en sus primeros capítulos y es prematuro saber si será un éxito, el tema ya está dando mucho de qué hablar. Su protagonista es Diana Martín (Carolina Gómez), esposa del piloto Octavio Montes, quien en realidad es un extraditable conocido en la mafia como 'el Capi'. Ella desconoce las actividades de su marido y ha vivido engañada por 10 años. Un día, durante unas supuestas vacaciones que en realidad son un plan de fuga, Montes muere abatido por las autoridades. Ella se entera de que estaba solicitado en extradición por narcotráfico pero cree que todo se trata de una confusión y que la fortuna de su familia es legal. "Yo sé con quién me casé", es una de sus frases. Las creadoras de la historia, Gilma Peña y Nubia Barreto, aseguran que son palabras tomadas de la realidad. Pero ¿puede la esposa de un mafioso ser ajena a los delitos de su esposo? Para las libretistas, sí. "Durante la investigación nos dimos cuenta de que cuando alguien es señalado, sus familiares empiezan a ser víctimas . Conocimos a muchas mujeres como Diana que no tenían ni idea del oficio de sus esposos y aun así sufrieron las consecuencias", explica Nubia, y Gilma completa: "Pero también aparece otro personaje que representa a la joven humilde, a la que un día sacaron de un bar donde trabajaba de mesera para llevarla a una jaula de oro".Algunas personas consultadas por SEMANA no comparten esta apreciación. El cuento de la mujer inocente, enamorada y desinteresada es para ellos más la excepción que la regla. Para que sea así se tienen que dar condiciones. La primera es que la pareja se haya conocido antes de que el marido llegara a ser un capo, para que el gancho del poder no existiera durante el noviazgo. La edad es otro factor. Pablo Escobar, por ejemplo, se ennovió con María Victoria Henao cuando ésta tenía 13 años. Él era un contrabandista anónimo, no el capo en el que se convertiría. Gladys Álvarez, viuda de Rodríguez Gacha, conoció al hombre de su vida cuando tenía casi la misma edad de María Victoria. Pero para entonces Rodríguez Gacha ya era 'El Mexicano'. Salir con él implicaba estatus. En todo caso, independientemente del origen de la relación, algunos expertos consideran que es imposible la premisa de la telenovela de la ignorancia de la mujer. Para ellos, si no sabían al casarse, se enteran pronto. Y una vez que esto sucede es más probable que se les abra el apetito a que decidan dejarlos. "Se convierten en mujeres con pretensiones de consumo", explica Gustavo Colorado, autor del libro Besos como balas, que recoge historias de mujeres de los narcos. Agrega que como negación se autoconvencen de que no saben nada. Presumen de inocentes y de víctimas como una compensación sicológica. Así como hay dos tipos de esposas también hay dos clases de viudas. Algunas se desvinculan de los negocios y se dedican a disfrutar la herencia y a sufrir la persecución jurídica para incautársela. Otras optan por tomar las riendas del imperio de sus esposos. Las autoridades antinarcóticos consideran que la viuda de Iván Urdinola, Lorena Henao, tenía un talento para los negocios comparable al de su marido y que lo ejerció después de su muerte antes de ser detenida en Panamá.Si a estas mujeres las deslumbra el poder, a los narcos los seduce la belleza. Por eso son numerosas las reinas y modelos que se casan con pesos pesados de los carteles. "A veces la relación de los narcos con sus esposas es esclavista. Sobre todo en aquellos matrimonios que surgieron de una compraventa aceptada por ella a cambio de nadar en la fortuna del panzón que pagó por su futuro. Los narcos compran modelos, para lucirlas. Es como tener el mejor caballo ", explica el periodista de El Nuevo Herald Gerardo Reyes. Pese al dinero, la tragedia termina siendo una constante. Colorado cuenta la historia de Miriam, quien estuvo casada con Leopoldo Domínguez, alias 'Mc Giver', influyente narco del norte del Valle de finales de los 80. Todo comenzó en una fiesta en El Águila, cerca de Cartago. "La moda eran las fiestas organizadas por los 'propios' que viajaban cargados con droga a Estados Unidos y regresaban cargados... pero de billete(...) de modo que si un 'propio' de esos se fijaba en uno, pues era motivo de orgullo y de esperanza de salir de pobre", relata Miriam. Pero luego de los regalos y de un suntuoso matrimonio vinieron los golpes, las infidelidades y el abandono. En ese ambiente nacieron sus dos hijas. Fue entonces cuando Miriam cometió el segundo error: enamorarse de uno de los administradores de su esposo. A pesar de que se esforzaron por mantener su romance en la clandestinidad, fueron descubiertos. "Cuando mi marido descargó el primer golpe supe que había pasado años durmiendo con el diablo ", dijo. Amarraron a su amante a un campero y lo arrastraron hasta que murió. Uno a uno fueron asesinados 29 miembros de la familia de Miriam, quien se dio cuenta de que la peor venganza de 'Mc Giver' fue dejarla viva. No tuvo paz ni cuando años más tarde supo que su esposo había muerto en su ley, descuartizado por sus enemigos. Este final no es el destino de todas. Pero hay más sangre y lágrimas en la vida de las viudas de la mafia que tranquilidad. Tal vez la telenovela, por ser ficción, tenga un final feliz.