En ese entonces, los bogotanos acostumbraban a almorzar en sus casas, razón por la cual era difícil acercarlos a que probaran sus deliciosas pizzas artesanales. “Para hacerlos sentir en casa, les ofrecíamos un aperitivo, pero muchos se escandalizaban porque se trataba de trago y eso era un pecado”, asegura, entre risas, César Ianini, quien heredó de su padre, el italiano Antonio Ianini –dueño del prestigioso Restaurante Internacional en la década de los 30–, su gusto por la cocina. La Romana, como se le conoce cariñosamente, ha educado a miles de comensales, quienes han disfrutado de la auténtica cocina italiana artesanal. Además, en la Bodega Moderna –supermercado italiano también administrado por Ianni– se pueden encontrar pastas largas, cortas y rellenas, panes y los más exquisitos grisinnis hechos en casa y de manera artesanal, con todo el amor y la tradición de la herencia italiana de la familia, originaria de Maratea, al sur de Italia.