La historia de este restaurante comenzó a miles de kilómetros de distancia. Más exactamente, en el hotel Alvear Palace de Buenos Aires, en Argentina. Justo allí, la chef Carolina Arango conoció a quien se convirtió en su esposo y socio de proyectos gastronómicos: el chef Diego Aveiro. Al ver la carta de este lugar, uno puede darse cuenta de que es una mezcla de cocina internacional clásica y moderna de autor. En ella aparecen la carne de codorniz, el cordero y las frutas exóticas, al lado de otras opciones, como el salmón rosado laqueado en mantequilla de ajo y tomillo, acompañado de arroz basmati al estilo pilaf, bomboncitos de espinaca rellenos de langosta y salsa de cítricos con sus pieles confitadas. A diferencia de otros sitios, aquí los postres también son protagonistas.