El tipo más común de anemia es la que se presenta por deficiencia de hierro, según lo ha señalado la Organización Mundial de la Salud (OMS). De hecho, este año ese organismo sanitario emitió un pronunciamiento en el cual manifestaba su preocupación por cuenta de la frecuencia con que aparece esta condición en los niños durante sus primeros años.
Así mismo, es un padecimiento que se puede presentar con más frecuencia en las mujeres, aún más si se encuentran en estado de embarazo.
“En 2019, la anemia afectó al 40 % de los niños de 6 meses a 5 años, al 37 % de las mujeres embarazadas y al 30 % de las mujeres de 15 a 49 años. Es más prevalente en países de bajos y medianos ingresos”, puntualizó la OMS en un comunicado de prensa publicado en mayo de este año.
Por eso es clave que las personas tengan en cuenta cuáles son las causas y los factores que incrementan el riesgo de que una persona padezca de anemia por falta de hierro en su organismo.
La Clínica Mayo, una institución médica de Estados Unidos, sostiene que en sus estadios iniciales la anemia por falta de hierro, también conocida como anemia ferropénica, no genera síntomas visibles. No obstante, estos pueden aparecer con mayor intensidad conforme la condición se va agravando.
Entre los signos más comunes, la institución sanitaria cita la fatiga extrema, la debilidad, la aparición de piel pálida, el dolor el tórax, los latidos rápidos del corazón, la falta de aliento, la fatiga extrema, el dolor de cabeza, el vértigo, las manos y los pies fríos, la inflamación o el dolor en la lengua, las uñas quebradizas y la falta de apetito, que afecta más comúnmente a los niños y los bebés.
Algunas personas que padecen de este tipo de anemia también podrían presentar ciertos “antojos inusuales” por sustancias extrañas como hielo, tierra o almidón.
“La anemia por deficiencia de hierro ocurre cuando el cuerpo no tiene el hierro necesario para producir hemoglobina. La hemoglobina es la parte de los glóbulos rojos que le da a la sangre el color rojo y que les permite a los glóbulos rojos transportar la sangre oxigenada a través del cuerpo”, advierte la Clínica Mayo.
Y señala que entre las causas más frecuentes de esta clase de anemia están la baja cantidad de hierro en la dieta, la pérdida de sangre y algunas enfermedades que impiden absorber el hierro que necesita el cuerpo.
Debido a la menstruación (y sobre todo cuando es abundante), las mujeres pueden correr más riesgo de padecer de anemia por falta de hierro. Durante el embarazo, los requerimientos de hierro también incrementan, por lo cual los profesionales de la salud podrían optar por recetar suplementos.
Esta condición también es más común entre los bebés prematuros, pues a veces no consiguen el hierro que necesitan en la leche materna.
Además, es más usual que las personas vegetarianas o veganas sufran de anemia, pues su dieta carecer de proteína animal que, entre otras cosas, es una de las principales fuentes de hierro para los seres humanos.
Algo similar pasa con los pacientes que donan sangre con frecuencia, pues esta actividad “puede agotar las reservas de hierro. Un nivel bajo de hemoglobina relacionado con la donación de sangre puede ser un problema temporal que se soluciona comiendo más alimentos ricos en hierro”, según indica la Clínica Mayo.
“En general, la anemia por deficiencia de hierro se puede corregir con suplementos de hierro. A veces es necesario realizar pruebas o tratamientos adicionales para la anemia por deficiencia de hierro, especialmente, si el médico sospecha que puede haber sangrado interno”, concluye la institución médica.