La incidencia del cáncer de piel ha aumentado un 40 por ciento en los cuatro últimos años y se estima que en 2040 el melanoma —el tipo de cáncer de piel más agresivo y con peor pronóstico— se convierta en el segundo tumor en incidencia global y el primero en incidencia en hombres, por delante del cáncer de colon y el de pulmón, tal como advierte la Fundación Piel Sana, de la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV).

Este año se quiere poner el foco en los adolescentes y adultos jóvenes, con el objetivo de incidir en la mejora de sus hábitos de exposición solar y prevenir el cáncer de piel.

Para ello, es necesario un cambio “cultural”, a fin de dejar de asociar el bronceado con la belleza y la salud. De hecho, tal y como ha recordado la especialista española Ángeles Flórez, el bronceado es “un mecanismo de defensa de la piel frente a la quemadura solar”.

La exposición solar debe realizarse de una forma gradual para facilitar la adaptación de la piel y favorecer los mecanismos naturales de defensa; evitando, sobre todo, la exposición directa en las horas centrales del día.

Así las cosas, tener la piel clara, los ojos claros, el cabello rubio o pelirrojo, contar con muchos lunares, tener algún familiar diagnosticado de cáncer de piel, utilizar las cabinas de rayos UVA, estar muchas horas expuesto a la radiación y las quemaduras solares son factores de riesgo a la hora de padecer cáncer de piel.

Hábitos dermosaludables de protección

En este sentido, como insiste la doctora Flórez, “los hábitos de la infancia y adolescencia pasan factura a lo largo de la vida y la radiación ultravioleta se va acumulando a lo largo de los años”.

Por ello, insiste en la importancia de evitar la quemadura solar. Esto no quiere decir que se deban evitar las actividades al aire libre, sino que hay que realizarlas con una adecuada protección, reaplicándola cada dos o tres horas, y sin que el bronceado sea el objetivo.

Así, esta especialista considera que la exposición solar debe realizarse de una forma gradual para facilitar la adaptación de la piel y favorecer los mecanismos naturales de defensa; evitando, sobre todo, la exposición directa en las horas centrales del día.

“No debe olvidarse que algunas superficies, como la arena, el agua, la nieve o la hierba reflejan la radiación como si fuesen un espejo, aumentando así la intensidad de la radiación que recibe nuestra piel, y alcanzarnos bajo una sombrilla”, concreta.

En Colombia, la incidencia de melanoma maligno es de 4,6 por cada 100.000 mujeres y de 4,4 por cada 100.000 hombres. | Foto: Getty

Además, la aplicación de cremas de protección solar de amplio espectro en las zonas que se van a exponer y repetir su aplicación es un punto “clave” en la prevención, según esta dermatóloga.

En esta misma línea, el doctor Eduardo Nagore recuerda que no hay que olvidar recurrir a los espacios de sombra y a las medidas físicas. “Lo más indicado es utilizar prendas que tengan un efecto protector testado. También es de ayuda el uso de una gorra o un sombrero con ala ancha y de gafas de sol homologadas”, ha recomendado.

El melanoma afecta a todos los tipos de piel

Por otra parte, tal y ha recordado la doctora Elena Godoy, “el cáncer de piel es una enfermedad que puede afectar a todos los tipos de piel y, aunque es más frecuente en la edad avanzada, algunos tipos de melanoma se diagnostican en pacientes muy jóvenes”.

En este sentido, indicó la importancia de aprender a autoexplorarse desde una edad temprana. “Con tan solo dedicar unos minutos al mes a explorar nuestra piel, se puede prevenir y tratar eficazmente la mayoría de los casos de cáncer de piel si se detectan a tiempo”, ha asegurado.

La autoexploración permitirá la detección de cambios y nuevas lesiones con más facilidad, aunque es necesario hacer hincapié en las áreas de la piel que no se ven durante nuestra vida rutinaria. “La autoexploración es la única forma de disminuir la mortalidad”, comentó.

Godoy recomienda realizarla ante un espejo y con la ayuda de otro espejo de mano, y sin olvidar zonas como los pies, las manos o la zona genital, donde también pueden aparecer lesiones. En el cuero cabelludo se puede observar con la ayuda de un secador y el espejo.

Los hábitos de la infancia y adolescencia pasan factura a lo largo de la vida y la radiación ultravioleta se va acumulando a lo largo de los años, dicen expertos. | Foto: Peter Cade

En este punto, ha recordado los factores que podrían aumentar el riesgo de padecer cáncer de piel, como pueden ser la aparición de nuevos lunares o el crecimiento atípico de los lunares que ya existían previamente y que requieren de una valoración con el médico.

Desde la Fundación Piel Sana de la AEDV aconsejan que, ante cualquier cambio percibido en la piel, se trate de una lesión nueva o antigua y con apariencia diferente a otras manchas, es preciso consultar con un dermatólogo.

Entre las diferentes acciones que se llevarán a cabo durante la campaña, destacan las exploraciones a la población, que se extenderán durante un mes. Así, desde el 5 hasta el 30 de junio, dermatólogos de la AEDV atendrán de manera presencial y gratuita a pacientes para la verificación de su piel.