Se trata, según los lingüistas, de una “fiesta muy animada, con música, baile y licores” y, en el fondo, es una forma más bien tradicional de llamar lo que en otros lugares de Colombia se denominaría una parranda o una rumba. Ahora, el cardenal Rubén Salazar quiere utilizar el término para literalmente aguarles la fiesta a quienes usan la Semana Santa como “días de pachanga”. Según él, los católicos deberían recordar que se trata de “un clima de silencio”.
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