El caso del hombre que disparó en contra de tres supuestos asaltantes que lo atacaron en un puente peatonal en el norte de Bogotá ha revivido el debate en torno a cuándo un acto así se puede considerar justicia por mano propia y cuándo se puede considerar legítima defensa. Según se ha conocido, el hombre es un reconocido médico que se dirigía a su casa a las 11:40 p.m., el pasado jueves, cuando fue abordado por tres personas que lo amenazaron con una pistola de fogueo y un arma blanca. La reacción del hombre, que iba armado, fue disparar en contra de sus asaltantes. Estos murieron en el lugar de los hechos, el puente peatonal de la calle 123 con carrera 9 en el norte de Bogotá.

El implicado se presentó ante las autoridades el pasado viernes en la tarde. Allí entregó el arma y su correspondiente salvoconducto a la Fiscalía. Entre tanto la alcaldesa Claudia López manifestó que el hombre se defendió “legítimamente”. “Tenemos el reporte de lo sucedido. La Fiscalía y la Policía están adelantando las investigaciones con la persona que legítimamente se defendió. Estamos viendo también cómo podemos asistirla”, dijo la alcaldesa. SEMANA consultó al abogado penalista Francisco Bernate para entender las implicaciones legales de este caso y si constituye una legítima defensa. Esto significaría que el hombre que disparó no tendría responsabilidades legales a pesar de haberle quitado la vida a sus agresores. El abogado y profesor de la Universidad del Rosario señaló que el derecho a la defensa es un derecho fundamental y que se puede ejercer cuando un ciudadano se encuentra en riesgo. “La legítima defensa es un derecho fundamental, como el derecho al voto, a la libertad de expresión o a la vida. Cualquier ciudadano que se encuentre en una situación de riesgo o peligro para él u otro ciudadano puede ejercerlo”, explica el penalista. Sin embargo, ciertas condiciones se deben cumplir para que se considere que hay legítima defensa. Según Bernate, debe presentarse “un peligro que debe ser real, actual e inminente. Es decir que esté ocurriendo o que va a ocurrir”. Si se cumplen dichas condiciones “la ley le da la facultad de reaccionar a esta agresión de manera concomitante y proporcional”. Es decir, en el momento y al mismo nivel de la amenaza que se recibe.

Teniendo en cuenta esta explicación, para Bernate en este caso hay una clara legítima defensa: “Sin lugar a dudas es legítima defensa dado que su vida estaba en peligro. Porque había tres facinerosos con armas de fuego y reaccionó de manera que se espera” Con respecto a en qué situación no hay legítima defensa y el hombre tendría que responder por asesinato, Bernate dice tendría que haberse dado que "el hombre exhibiera el arma y los asaltantes retrocedieran o que si atacó a uno y los otros corrieron para escapar”. “También deja de ser legítima defensa si se debe a una riña que ya fue concertada o que la persona haya provocado la agresión. O si ya se había cometido el robo y él reacciona con su arma cuando están huyendo”, respondió el abogado. El hombre implicado ya acudió a responder ante las autoridades por los hechos, y según últimos desarrollos, puesto en libertad. Según explica Bernate: “Todo comienza con escuchar su versión, se verifica si es consistente con las pruebas y se aclara la situación legal del arma. Después debe ser presentado frente a un juez”. Uno de los principales cuestionamientos era el origen del arma con la que se hicieron los disparos, pues si no están en regla, eso podría constituir otro delito. “Si el arma no está amparada, no tiene salvoconducto o está vencido, o si tiene permiso para tenencia pero no para porte, tendría que responder por porte ilegal de armas”, manifestó Bernate. Sin embargo, no es este el caso. Blu Radio confirmó que el arma fue entregada por el médico a la Fiscalía y que cuenta con su correspondiente salvoconducto. El hombre habría sido víctima de amenazas y por eso portaba un arma para protegerse. De acuerdo a Bernate, este es un caso “excepcionalísimo” pues para que a un ciudadano se le permita el uso de un arma amparada “es porque el mismo Estado hizo un estudio de seguridad y concluyó que la persona necesita protección”. Otro aspecto que deberá revisar el juez es si la respuesta del ciudadano fue desproporcionada, caso tal en el que dejaría de ser una legítima defensa pero para el abogado Bernate esto sería un error. “Ojalá no se incurra en el error de considerar que el ataque era desproporcionado porque los asaltantes tenían armas de fogueo y armas blancas. Entonces el  derecho penal dice que se puede defender”, manifestó. “Es una situación desafortunada. Esas tres vidas cuentan pero asumieron el riesgo al atacar a un ciudadano”, agregó. Otro aspecto del caso que ha generado molestia entre la ciudadanía es que los hombres tenían antecedentes, fueron capturados esa misma noche, yposteriormente fueron dejados en libertad.

“Es una situación complicada donde hay que mejorar muchísimo de parte de la Fiscalía, con mejores investigaciones y más contundentes. Más allá de la tristeza que causa eso, se ve el peligro al que se expone al ciudadano. Hay que llevarlos frente a un juez para que no pongan en peligro a los demás”. Finalmente, el penalista señala que este derecho se debe defender: “No tengo miedo a que se extienda la legítima defensa. Es un derecho fundamental que cualquier ciudadano pueda ejercer”. Un caso parecido reciente fue el de un escolta que disparó contra un asaltante que atacaba a una mujer en un carro en la Autopista Norte. Esta persona quedó en libertad sin ninguna sanción penal en su contra.