Veinticinco usuarios que atendieron nuestra convocatoria dan su testimonio sobre cómo vivieron y cómo los afectaron algunos de los sucesos más importantes de los últimos 25 años. Hay una fijación especial con el asesinato de Luis Carlos Galán (1989), la toma del Palacio de Justicia (1985) y el ataque contra las Torres Gemelas (2001). Si no participó, puede seguir alimentando la lista al insertar su testimonio como un comentario. “Las lágrimas afloran solo al recordarlo” Gracias por permitirme exorcizar un dolor agudo que llevo y que no he podido superar, pues las lágrimas afloran solo al recordarlo. Fue el vil asesinato de un hombre que me hacía reír y me daba la esperanza de que tantas injusticias y bribonadas de políticos corruptos no quedarían sin su aguda observación. Fue Jaime Garzón, quien seguirá siendo mi héroe a pesar de los años de su muerte. Lloré como un niño en la Plaza de Bolívar. Tengo 52 años. Jorge Ayala “Mi destino y el de mi país comenzaría a cambiar” Han sido muchos acontecimientos que nos han marcado. Los que más recuerdo: la toma del Palacio de Justicia y la muerte de Galán. Cuando éstos sucedieron yo era una joven estudiante de derecho en la Universidad del Rosario y líder de las Juventudes Galanistas. Era muy activa en política y una romántica idealista. El día de la toma estaba en el Palacio acompañando a una compañera a quien nunca volví a ver, quien fue a reclamar a nuestro profesor de Derecho Civil, Humberto Rodríguez, acerca de una nota en un examen. Para mi fortuna no pude entrar. En la portería me impidieron acceso debido a no tener mi documento de identidad. Luego, un 17 de Agosto si no estoy mal, estaba muy entusiasmada con escuchar a Galán en un discurso en un pueblo cercano a Bogotá: Soacha. Pero no pude ir al no llegar a tiempo a la cita con los amigos que me iban a llevar. Me tocó escuchar el discurso por radio. Cuando transmitieron lo de su muerte supe de inmediato que mi destino y el de mi país comenzaría a cambiar. A finales de este mes cumpliré 40. Estos últimos 15 años he residido en el extranjero con gran añoranza de mi patria querida. No sé si voy a regresar... Maria del Carmen Moreno “Estamos pagando las consecuencias de una guerra que no es nuestra” Estaba en mi trabajo cerca de las 9 de la mañana cuando ocurrió lo impensable: Era impactante ver cómo los edificios en Manhattan se cubrían con humo, como los dos monumentos mas atractivos de la ciudad de Nueva York se estaban consumiendo por las llamas y como la gente saltaba por las ventanas para no dejarse morir entre el fuego. Por muchos días sentí el olor a carne quemada y vi esa nube negra que cubría gran parte de Manhattan. La peor repercusión de esto ha sido para nosotros como inmigrantes. Estamos pagando las consecuencias de una guerra que no es nuestra, pero el país se desquita con todos los extranjeros. El Mugre “Yo mismo los vi” Los momentos más memorables de los últimos 25 años son las dos tomas del Palacio de Justicia en noviembre del 85. La manera mentirosa como los militares justificaron una intervención para acabar con todo lo que se moviera en el Palacio es lo más lejano a un rescate. Si el M-19 actuó mal al entrar asesinando al Palacio, el Ejército debió respetar la vida de los rehenes y trabajadores del Palacio. Vimos salir mucha gente viva de allí, yo mismo los vi. Juan “En el batallón celebraron estas noticias” La muerte de Luis Carlos Galán en Agosto de 1989 nunca se me olvidara por varias razones. Una, porque mi abuela materna era una galanista convencida. Y dos, porque la muerte de Galán me enseñó que cuando se intenta hacer algo bueno, es posible que en trayecto se tenga que entregar la vida. También me marcaron las muertes de Carlos Pizarro y Bernardo Jaramillo. Yo estaba prestando servicio militar cuando nos enteramos de sus muertes. En el batallón celebraron estas noticias. Después de estas celebraciones entendí que acabar con la violencia en Colombia es un problema de índole mayor, que esta confrontación ha dejado tan profundas heridas que si no son sanadas por medio de el perdón seguiremos vengándonos y exigiendo reparación eternamente. Eduardo Ronderos “Ese día supe que el imperio empezaba a derrumbarse” Ese 11 de Septiembre de 2001 el destino puso su impronta en lo que sería la materialización, en imágenes horrendas, de lo que había empezado a pudrirse en los Estados Unidos desde la elección de Bush. Si el ataque a las torres nunca hubiese sucedido, este patético y siniestro presidente jamás hubiese sido reelegido y tampoco se hubiesen desatado la Guerra de Irak, los abusos, torturas y asesinatos en Abu Grahib y Guantánamo; y las arbitrariedades y escándalos del partido republicano haciendo eco al sátrapa de la Casa Blanca y a su cartel de bandidos. Ese día supe que el imperio empezaba a derrumbarse, que la locomotora de la arrogancia se estaba descarrilando y que los vagones uncidos, uno de ellos llamado Colombia, también se irían, irremediablemente, al carajo. Alberto Mahecha “Los violentos mataron la esperanza de un país entero” Cuando miro 25 años hacia atrás, más que observar puedo sentir un torbellino de eventos que han afectado la vida de todos los colombianos. Si bien es cierto que la tragedia de Armero y el Palacio de Justicia fueron catástrofes que marcaron este país por el número de vidas que cobraron, en mi opinión no dolieron tanto en la conciencia colectiva como el asesinato del doctor Luis Carlos Galán. Aquí no solo murió un colombiano, sino que los violentos mataron la esperanza de un país entero. Nunca sabremos realmente si Galán era la renovación. Simplemente ahora, por cuenta de unos pocos, los colombianos de bien seguiremos lamentando lo que pudo ser y no fue. Esperanza Guzmán El fin de Cali La captura de los hermanos Rodríguez Orejuela acabó con Cali. Antes de este hecho, la ciudad era opulenta, vivía en una economía falsa de la que todos sacaban provecho: los bancos, los constructores, los médicos, los cirujanos plásticos, los hoteles, el comercio en general, los políticos, los medios de comunicación (que recibían pauta publicitaria de las joyerías), los restaurantes, las discotecas, las constructoras etc. Ernesto Quijano “Cambiaron la imagen que tenía de mi país” Para mí los sucesos que han marcado esta época son la masacre del Palacio de Justicia y la paramilitarización del país. Ambos cambiaron la imagen que tenía de mi país y me convencieron de que la nuestra es una sociedad gravemente enferma que necesita atención urgente e inmediata. Guillermo Espinosa P. “El punto de quiebre entre la Colombia idealizada de joven” La explosión del avión HK-1803 de Avianca el 27 de Noviembre de 1989, por parte de Pablo Escobar, Gacha y secuaces, fue para mi el punto de quiebre entre la Colombia idealizada de joven y la dura realidad de la impunidad en nuestro país. Con este hecho me di cuenta de la capacidad de corrupción, maldad y sevicia con que puede actuar el narcoterrorismo. También, de la ineficacia que aun hoy tienen los organismos de seguridad del Estado y la gran negación colectiva que como Nación poseemos todos los colombianos, al olvidar tan fácilmente masacres como esta o la de Bojayá, sin que exijamos a quienes elegimos una respuesta seria y contundente traducida en una justicia severa. Juan Carlos Camargo “Las relaciones humanas jamás serán iguales” El Sida, descubrir que era real, cambio mi vida, la manera de ver lo privado y lo público. Creo que ha cambiado el mundo, ha segregado aún mas a los pobres y se esta convirtiendo en una forma cómoda de extinguir a mediano plazo enormes volúmenes de población y liberar territorios para los capitales. Las relaciones humanas en general, jamás serán iguales. Juan Salobre “Me sangró la nariz por la tensión a la que sometí mi cuerpo” Tengo en mi memoria el momento cuando Freddy Rincón metió el gol al equipo alemán. Lo recuerdo por que me sangró la nariz por la tensión a la que sometí mi cuerpo por la emoción del momento y luego salí a la callé a celebrar, tiraba cosas, gritaba... no podía creer que habíamos empatado a la famosa Alemania. Creo que este momento lo puedo comparar con la Copa Libertadores de América con Nacional y el momento en el que vi en la televisión al presidente Pastrana esperando a Tirofijo. Raúl Henao “Todavía me acosa el recuerdo” Era yo un pequeño niño, pero el vívido recuerdo no se aleja de mi mente. Era el quinto aniversario de la toma del Palacio de Justicia, cuando en todos noticieros de televisión de antaño presentaban el horror de la masacre. Que era el M-19, que mataron los magistrados, que los muertos de la cafetería… Todos vienen como pequeños flashbacks al cerebro en desarrollo viendo con horror algo sin precedentes en el país, con sangre, llamas y tanques militares. Era nada más ni nada menos la cabeza de uno de las tres ramas del poder público en el país, además de decenas de muertos y desaparecidos. Todavía me acosa el recuerdo, me acosa como un vil demonio traído del infierno y, como esas contradicciones que nadie puede predecir, mis padres, alguna vez horrorizados por la masacre son seguidores de los ex líderes del M-19. ¿Puede haber algo más cínico que eso? Ángel José Paternina “Nos creímos los mejores del mundo” Los que amamos al fútbol no olvidaremos aquel instante cuando nos creímos los mejores del mundo. El día de ese cinco a cero contra Argentina, todos recordamos dónde estábamos, con quién celebramos y la resaca del día después. Fue el momento cumbre para una generación de jugadores realmente brillantes. Jaime Fandiño “Un ruido terrible y ensordecedor nos silenció” Era el año 1985, mes de noviembre. Yo estudiaba en la Universidad Distrital de Bogotá. Ese día tomaba clase en uno de los últimos salones que tiene su ventanal hacia la Circunvalar. Analizábamos en clase de Sociología el libro "Historia de la violencia en Colombia", lejos de imaginarnos que en breve seríamos testigos de un capítulo más de esta historia. De pronto un ruido terrible y ensordecedor silenció nuestro debate y la tierra y la construcción se estremecieron. Todos quedamos paralizados por unos instantes. Cuando salimos del estupor inicial corrimos hacia la ventana y vimos un desfile de tanques cascabel que pasaba hacia el sur y que producía a su paso ese estremecimiento. El profesor, intuyendo que algo grande había sucedido, nos ordenó salir del salón. Nos dirigimos a la plazoleta, donde todo el mundo empezó a congregarse para desplazarse luego hacia la quinta, abandonando la universidad. Había comenzado la toma del Palacio de Justicia. Bajamos a la séptima y no había transporte, todo lucía solitario, y entre bromas adolescentes, cada cual se despidió para ir a su casa. Alcancé a llegar para escuchar por radio lo que fueron las últimas palabras del magistrado Carlos Medellín, quien desde su oficina dentro del Palacio solicitaba desesperadamente que cesara el fuego para evitar una masacre. No fue escuchado. Este evento es para mí inolvidable. Gladys Ariza “El destino de los héroes siempre es la tragedia” Bueno... algo un poco light: el momento que me marcó definitivamente (en mi profesión y en mi vida) fue leer la novela grafica de Frank Miller: "el retorno del caballero nocturno" de 1984; y ‘La muerte y resurrección de Superman’ en la década de los noventas. El destino de los héroes siempre es la tragedia. Se que es algo efímero, en relación con lo que pasa en este país y el mundo... Pero estos personajes mitológicos nos cuentan los sueños, ideales y esperanzas de una civilización. Luis Gabriel Trejos “Un contraste entre paz y guerra” Un momento que me impactó durante la instalación de la mesa de negociaciones con las Farc fue observar a la guerrilla y a la Policía trabajando juntos, en un contraste entre paz y guerra. Dos enemigos a muerte nunca más se han visto tan cerca como esa ocasión. Sin identificación “Uribe va, Farc viene, Uribe va, Farc viene...” En Colombia ha sucedido cada día, cada mes, cada año de estos últimos 25 años, un acontecimiento bueno o malo que no haya dejado de sorprender. Pero claro, todos no podríamos mencionarlos. Resumo en pocas líneas los que considero han sido los momentos más importantes de estos últimos 25 años. Año 82, la crisis financiera; 83, la incursión de Pablo Escobar en la política; 84, el asesinato de Lara Bonilla; 85, la toma del Palacio de Justicia y el desastre de Armero; 86, las primeras manifestaciones de paramilitarismo patrocinadas por los narcos; 87, la vuelta a España ganada por Lucho Herrera; 88, la guerra sucia que al traste dio con el exterminio de la UP; 89, el asesinato de Galán; 90, el gol de Fredy Rincón; 91, la Constituyente; 92, la Catedral de Pablo Escobar; 93, la Muerte de Pablo Escobar; 94, la muerte de Andrés Escobar; 95, 96 y 97, el proceso 8000; 98, ¡adivinen!; 99, asesinaron el presente y el futuro: Jaime Garzón; 2000, Patraña; 2001, Patraña; 2002, medio Patraña. En adelante: Uribe va, Farc viene, Uribe va, Farc viene, Uribe va, Farc viene, Uribe va, Farc viene... Leonadi Ledesma Lara “Me resistía a creer lo que escuchaba por la radio” El suceso que más me ha impresionado en estos últimos 25 años fue el asesinato de Luis Carlos Galán. En el momento de su desaparición él encarnaba la esperanza para producir el gran cambio que Colombia necesitaba. Creo que era el líder de una generación cautivada por su carisma, capacidad y rectitud. La noche de su muerte estaba en la casa de mis padres -soltero aún- y en un principio me resistía a creer lo que escuchaba por la radio. Luego me invadió una sensación de rabia -primero- y una profunda desesperanza después. Sentí que el futuro de la patria y el mío propio habían sido truncados. No creo equivocarme al pensar que si Luis Carlos Galán hubiese sido presidente Colombia sería un país mucho mejor, con más igualdad, con menos injusticias y seguramente en paz. Gabriel Rey Figueroa “Estados Unidos no volverá a ser jamás lo que fue” Luego del 11 de Septiembre nefasto, bajo ningún punto de vista quise regresar a Nueva York, hasta que no tuve otra alternativa. En ese momento, cuando quise entrar al edificio a donde me tocó ir, casi me desvisten. Me hablaron de una manera estrafalaria. Y pensé: Estados Unidos no volverá a ser jamás lo que fue. Después me visitaron algunos parientes y los llevé a la Metrópolis. Los guié por todas partes y les mostré por fuera lo que antes mostraba por dentro. El estilo turístico cambió radicalmente. German Riveros Valderrama “Algo vibró dentro de mi y me produjo pánico” Cayeron como caen las torres que hacíamos de niños con las barajas de un naipe. Su destrucción marcó el inicio de una nueva clase de guerra, para muchos "la tercera guerra mundial". Mucho antes de que pasara este acontecimiento me encontraba en el mirador del pueblo de Weehawken (que en el idioma de los nativo-americanos significaba "la gran roca frente al río"). Observaba la impresionante panorámica de la ciudad de Nueva York, sus edificios, autopistas y puentes, todo iluminado. El constante movimiento tanto por tierra, como por aire y agua de vehículos denotaba su pujante vida. De pronto, una nube negra vino del mar exactamente por el lado costero donde estaban las torres y fue cubriéndolas hasta hacerlas desaparecer frente a mis ojos. Yo sabía que era un fenómeno atmosférico, pero algo vibró dentro de mi y me produjo pánico. Me fui tan rápido como pude del mirador. El suceso pasó a los rincones de mi memoria y allí quedó durante algunos años hasta esa mañana de septiembre. Luis Fernando Rangel Young. “Ese resultado no volverá en este milenio” El 5-0 del equipo de fútbol de Colombia frente a Argentina en el Estadio Monumental de Buenos Aires el 5 de septiembre de 1993. Ese resultado no volverá en este milenio. Colombia en London “Uno no alcanza a entender la brutalidad de unos poquitos seres humanos” El momento mas terrible que no se me borra de mi mente fue el atentado a las Torres Gemelas. En nuestro país han pasado cosas horribles, eso no se puede negar. Pero ver estrellar los aviones contra los edificios... uno no alcanza a entender la brutalidad de unos poquitos seres humanos. Sin lugar a dudas este acontecimiento cambió mucho la historia del mundo, en especial la seguridad del mundo entero. Si no hubiera pasado, tendríamos menos guerras y menos muertos. La magnitud del atentado debe estar dentro de los más terribles de este último siglo. Joan Agudelo “Mataron a la crítica en un país en el que decir la verdad cuesta la vida” El asesinato de Jaime Garzón ha sido el sino trágico en la historia nacional. Con él mataron también a la libertad de expresión, la franqueza, pero sobre todo la crítica en un país en el que decir la verdad cuesta la vida. Este asesinato habla mucho del país actual: impunidad, corrupción, parapolítica, silenciamiento, maridaje de la clase política tradicional con lo más sucio de la sociedad colombiana. Desde que mataron a Jaime Garzón Colombia ya no ríe. Carlos Ortega “Somos injustos con el ex presidente Pastrana” Tal vez sea una pérdida de tiempo que trate de defender un proceso de paz que todos los colombianos consideran un engaño de la guerrilla. Pero lo haré porque creo que somos injustos con el ex presidente Pastrana, que lo único que hizo fue tratar de conseguir la paz para el país. ¿Qué hubiera pasado si no se hubiera intentado realizar este proceso de paz?, sencillamente en este momento Álvaro Uribe no sería presidente y muy seguramente internacionalmente las Farc seguirían siendo consideradas un grupo heroico y no un grupo terrorista (aunque aun hoy algunos grupos internacionales así lo siguen considerando). José Vicente Guzmán Mendoza Próxima convocatoria: 'El desahogo del consumidor'.