Aunque la estructura de las fuentes de emisiones en América Latina y el Caribe es más limpia que el promedio global, incluye más emisiones por cambio de uso de suelo y agricultura (42%) comparado con el 18% del promedio mundial. Estos sectores suelen causar deforestación y degradación de biomasa, dos de los principales aportantes de CO2 a la atmósfera. Lo anterior es grave ya que, entre los gases de efecto invernadero -causantes del calentamiento global-, el CO2 representa un 76% del total. Es en este punto donde los bosques adquieren un papel relevante en la mitigación y adaptación al cambio climático, debido a su capacidad captadora y retenedora de CO2. Lea el artículo completo aquí