Con la cuarentena impuesta para aplanar la curva de contagios, la naturaleza ha sido una de las más beneficiadas. En Bogotá, por ejemplo, el caos del tráfico en las calles se detuvo y ahora se puede escuchar el canto de las aves. Además, varias especies de animales silvestres han aprovechado la ausencia de humanos para deambular por las calles, no solo de Colombia, sino del mundo entero. 

Este acontecimiento llevó al Instituto Humoldt  a idear un experimento para aprovechar el confinamiento. Se llama "Naturaleza desde la ventana" y es una invitación para que las personas graben durante algunos minutos los sonidos que llegan a su ventana. Después podrán escuchar la cantidad de aves que rondan por estos días. El proyecto ya ha registrado más de 2.500 especies durante esta cuarentena y espera que con la participación de más personas sean miles más."Estamos en un momento muy difícil, pero que es muy interesante para recuperar la conexión con la biodiversidad", expresó Juan Manuel Ochoa, miembro del Instituto Humboldt. Para Juan Sebastián Ulloa, también de esta entidad, la cuarentena es el mejor momento para concientizar a las personas de la existencia de estos vecinos. 

"Definitivamente, en este momento es mucho más fácil para mí escuchar cantos de aves. Se oyen copetones, mirlas y colibríes", dijo Camila Parra representante del colectivo Viaje Sonoro, que se unió a la iniciativa para registrar los cambios en las vibraciones de los ruidos con el fin de construir paisajes sonoros que permitan contar la ciudad de otra manera. El confinamiento les dio presencia a cientos de aves. Algunas regresaron a su hábitat ante la ausencia de humanos, otras simplemente ya no tienen la mordaza del ruido de la ciudad.