Título original: The Time Traveler's Wife. Año de estreno: 2009. Género: Romance. Dirección: Robert Schwentke. Guión: Bruce Joel Rubin basado en la novela de Audrey Niffenegger. Actores: Eric Bana, Rachel McAdams, Jane McLean, Ron Livingston, Stephen Tobolowsky.Aveces parece una comedia. A veces parece un drama policíaco. De vez en cuando tiene algo de relato fantástico inteligente en la tradición de Dimensión desconocida. Pero siempre, asuma el género que asuma, es una narración tremendamente floja. Es fácil descubrirse perdido en medio de la proyección, rodeado de parejas de incautos que cayeron en la trampa, haciéndose preguntas como: ¿En qué momento se le ocurrió a alguien gastarse la plata en hacer semejante película, ¿por qué estos actores tan buenos se dejaron convencer de formar parte de una historia de amor con la que es imposible identificarse?" o ¿faltará mucho más para que se acabe esta cosa sin pies ni cabeza?". Sin lugar a dudas, la idea que tenían los realizadores era producir, a partir de un oscuro best seller de 2003, un largometraje romántico tan conmovedor y tan cursi como Ghost (1990) o tan ingenioso y tan confuso como El curioso caso de Benjamin Button (2008). Para ello contaban, primero que todo, con el mismo guionista de la primera: el veterano Bruce Joel Rubin. Y partían, como la segunda, de una novela que parecía imposible de adaptar. Creo que el problema es que el resultado, esta producción que ha llegado a nuestros teatros con el título de Te amaré por siempre (porque el título original, La esposa del viajero del tiempo, se parece demasiado a lo que es), se queda con lo cursi de Ghost y con lo confuso de Benjamin Button. Para que un relato fantástico nos importe es clave que le ocurra a una persona como usted o como yo. Sí, el señor Scrooge es visitado por los fantasmas de las peores navidades que podamos imaginar, pero entendemos su miedo porque es un avaro de carne y hueso: porque podríamos estar en sus zapatos. Y sí, el protagonista de Ghost trata de ayudar a su amada aun cuando es sólo el espíritu de un hombre que ha muerto, pero entendemos su terrible dolor porque tenemos claro que lo que le pasó le podría pasar a cualquiera. Es imposible, en cambio, sentirse identificado con el protagonista de Te amaré por siempre: porque el señor Henry DeTamble, que, como no está mucho tiempo en ningún lado, no hace nada más aparte de estar enamorado de la pintora Clare Abshire, no es un hombre corriente acosado por un destino mágico, sino un hombre mágico que debe resignarse a un destino corriente.¿Que siempre que va a encontrar la paz del amor su cuerpo viaja, de golpe, en el tiempo? Pobre. ¿Que cada vez que siente que puede llegar a vivir algo parecido a una vida normal sucede algo que le recuerda que no es nada más que un monstruo que salta de una época a la otra? De malas. Para ser un personaje trágico, para ser un Frankenstein que nos parta el corazón, tiene que haber un villano que ponga la cara tarde o temprano. Y aquí, ya que no hay ni personajes ni historia a la vista, los únicos que tienen la culpa son los realizadores.   **** Excelente ***1/2 Muy buena *** Buena **1/2 Aceptable ** Regular * Mala