En el corazón de la Vía Láctea, donde reside el agujero negro supermasivo Sagitario A*, los científicos del Instituto Max Planck han resuelto finalmente un enigma sobre unas extrañas nubes que parecen ir directo hacia él.

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Estas formaciones, que habían intrigado a los expertos durante las últimas dos décadas, no son simples restos a la deriva, sino parte de un proceso de “alimentación” constante.

Rastros de gas en un lugar caótico

El centro galáctico es un espacio extremadamente activo y lleno de polvo, estrellas y gravedad intensa que rodea al agujero negro. En esta región se han detectado nubes pequeñas y muy densas, conocidas como la familia de las “nubes G” (como G1 y G2), que viajan en órbitas muy estiradas.

Científicos descubrieron que las misteriosas “nubes G” siguen trayectorias casi idénticas cerca del agujero negro galáctico. Foto: NASA, ESA, CSA, Ralf Crawford (STScI)

Recientemente se confirmó que estas nubes junto con nuevos fragmentos descubiertos forman una estructura conectada, como una especie de corriente de gas que se dirige hacia el centro. Un punto que deslumbró a los científicos fue que estas nubes comparten órbitas casi idénticas.

La “fábrica” de nubes ha sido localizada

Tras analizar datos obtenidos con instrumentos de alta precisión, los investigadores descubrieron que el origen de estas nubes es un sistema llamado IRS 16SW. Este sistema es una estrella binaria, lo que en astronomía significa que son dos estrellas masivas que giran una alrededor de la otra. Al rastrear el movimiento de las nubes hacia atrás en el tiempo, los científicos se dieron cuenta de que coinciden perfectamente con la posición y el movimiento de esta pareja de estrellas.

¿Cómo se crean estos cúmulos de gas?

“Demostramos que la corriente de gas G1–2–3 se origina plausiblemente a partir del viento estelar de la estrella binaria masiva IRS 16SW", señaló la investigación publicada en la revista Astronomía y Astrofísica (A&A).

El choque de poderosos vientos estelares estaría formando los extraños cúmulos que viajan hacia el agujero negro. Foto: Astronomy & Astrophysics - A.P.I.

El proceso de formación de estas nubes ocurre debido a la interacción que hay entre las dos estrellas:

  • Vientos estelares: Al igual que nuestro Sol, estas estrellas lanzan corrientes de partículas al espacio, pero de forma mucho más violenta.
  • El choque: Cuando los vientos de ambas estrellas chocan entre sí, se crea una zona de choque de gran presión.
  • Compresión: En ese punto de encuentro, el gas se comprime con tanta fuerza que termina formando nudos o grumos compactos.
  • El desprendimiento: Una vez formados, estos grumos se separan de las estrellas y comienzan su viaje solitario hacia el agujero negro.

Este descubrimiento permite entender cómo se mantiene activo el gigante Sagitario A*. Se estima que, aproximadamente cada diez años, uno de estos cúmulos de gas cae hacia el agujero negro.

Aunque parezca poco, cada nube tiene una cantidad de material similar a la masa de la Tierra, lo cual es suficiente para proporcionar el alimento necesario para mantener la actividad actual del agujero negro.