Una nueva polémica ha vuelto a enfrentar a los gobiernos de Chile y de Bolivia. El motivo de la disputa es un campamento militar chileno cerca del manantial del río Silala, que ambos países reclaman. Según el presidente boliviano, Evo Morales, dicha instalación “cuenta con misiles y tanques blindados” y constituye “una agresión” contra su país. Pero según Santiago, se trata de una “base patrulla” para luchar contra el narcotráfico y el contrabando. El gobierno boliviano ha anunciado que tiene la intención de llevar la controversia a la Corte Internacional de Justicia de La Haya. El rifirrafe bilateral se suma a la histórica demanda de La Paz para recuperar su salida al océano Pacífico, perdida en una guerra en el siglo XIX.