Para los empresarios antioqueños el tema del compromiso y la inversión social no es algo nuevo. De hecho, algunas de las más importantes empresas paisas tienen una larga trayectoria en el campo de la filantropía empresarial y hoy son reconocidas a nivel internacional por estas iniciativas. El interés empresarial por los aspectos sociales nació claramente en el país en 1979 cuando la Asociación Nacional de Industriales (Andi), haciendo eco de lo que ocurría en Francia y Alemania, puso sobre la mesa de los industriales el tema de su responsabilidad social. Ese año la Andi presentó el primer modelo piloto de balance social, con el que era posible medir el impacto y la calidad de la gestión empresarial en el ámbito del recurso humano. Sin embargo, aun antes de que esto ocurriera, en Antioquia algunos de ellos ya habían construido las primeras entidades sociales, como la Fundación Corona, creada en 1963, o Fabricato y Enka, que realizaron su primer balance social en 1977.Si bien en un comienzo fueron pocos los empresarios paisas que acogieron con compromiso el tema de la labor social el tiempo y la aguda problemática del país fue alertando el interés del sector, que vio la importancia de hacer un trabajo social más reflexivo y profundo como una vía para emprender la reconstrucción de la sociedad antioqueña, inmersa en problemáticas de violencia y desigualdad. Fue así como las acciones de tipo asistencial que antes procuraban como un ejercicio del altruismo, tales como ayuda para vivienda, salud y educación, se convirtieron en acciones articuladas y coherentes. Poco a poco algunas empresas dieron vida a fundaciones muy bien estructuradas, con patrimonios autónomos y gran capacidad en la gestión de obras sociales de diversa índole. Otras, aunque optaron por destinar cantidades importantes a la beneficencia, decidieron hacerlo a través de conductos menos formales, asignando recursos y ayudas a casos particulares a través de decisiones administrativas o por intermedio de las juntas directivas.Pero la labor social de las empresas paisas no se limita a realizar aportes monetarios. La gran mayoría pone a disposición de las entidades que apoyan su talento y experiencia empresarial. Y este es un recurso tan escaso como valioso en el país, ya que le permite garantizar un futuro a quienes reciben las ayudas de los industriales.Es claro, sin embargo, que desde un punto de vista más pragmático, la labor social ha demostrado tener dos ventajas claras para aquellas empresas que están comprometidas con esta causa. En primera medida generan buena imagen, o good will, lo que con frecuencia se traduce en mejores resultados a nivel empresarial. Además este tipo de actividades sociales, como ocurre en otros países, ofrecen beneficios tributarios que, en Colombia, pueden llegar hasta el 30 por ciento del valor del impuesto de renta. "Las fundaciones también han servido como espacios con exención de impuestos para canalizar la inversión de bienestar social de las empresas", afirma Clara Inés Restrepo, de la Fundación Paisa Joven.Lo cierto del caso es que, independientemente de las motivaciones, sin duda alguna lo que está fuera de toda discusión es la importancia de la labor social de las empresas. Y en este campo los paisas se han consolidado como líderes en el país.El empuje paisaEn Antioquia han surgido experiencias muy importantes en el campo de la labor social de las empresas, como es el caso de Entre Todos, un proyecto piloto para la comunicación y la convivencia empresarial. Su producto es un modelo que será aplicado en las organizaciones sociales cuyo objetivo principal es influir entre los ciudadanos para lograr un buen nivel de convivencia. En este proyecto participan algunas de las más reconocidas fundaciones antioqueñas, como Conconcreto, Exito, Simesa, Proantioquia, Corona, Bancolombia, Suramericana y Enka. Cuenta, además, con el apoyo de entidades como Paisa Joven y el municipio de Medellín.Esta experiencia ha llevado a Fernando Ojalvo, presidente de la Fundación Suramericana, a la convicción de que, unidas, las fundaciones empresariales pueden realizar labores más ambiciosas y perdurables que cuando trabajan aisladamente.Y es que en esta ética renovada de la responsabilidad social lo que han aprendido las empresas es a invertir sus recursos en donde se debe. De tal forma que el trabajo genere un impacto más grande y duradero y esté articulado con un sistema que va mucho más lejos de la caridad tradicional. Guillermo Carvajalino, director ejecutivo de la Fundación Corona, afirma que "para nosotros este país, más que pobre, es un país mal administrado. Y los más mal administrados han sido históricamente los proyectos sociales. Consideramos la gestión como un sector clave y estratégico y queremos transformar la administración con nuestra experiencia", concluye Carvajalino.Mucho más que caridadUn fin primordial de los programas de compromiso social en estos momentos debe ser el de preparar a la sociedad para una realidad que demanda participación política y que va a interactuar en un mundo globalizado. Para cumplirlo algunas entidades se han convertido en un pilar fundamental en el compromiso de los empresarios paisas con la labor social, como es el caso de Proantioquia.Esta es una empresa sin ánimo de lucro, creada y financiada totalmente por el sector privado, la cual congrega a 60 empresas, el 80 por ciento pertenecientes al Grupo Empresarial Antioqueño. A Proantioquia se le debe el impulso de Antioquia Siglo XXI, un análisis prospectivo que tiene como base el desarrollo del recurso humano en la región. En este campo participa con el programa de Convivencia Ciudadana, con el cual se aspira a construir capital social.Sin duda alguna otro de los grandes impulsadores de la labor social de las empresas paisas ha sido la Cámara de Comercio de Medellín, en donde están convencidos de que la filantropía empresarial genera desarrollo económico. Este organismo, en unión con otras entidades regionales, ha cumplido una importante labor en una serie de programas que tienen que ver con procesos de pacificación en barrios como Antioquia o la cárcel Bellavista en Medellín.Según el Centro David Rockefeller de Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Harvard, a nivel latinoamericano Colombia presenta iniciativas particularmente destacables y significativas en el campo de los programas sociales empresariales y es uno de las países líderes en la región. Y dentro del país Antioquia es uno de los departamentos que está a la vanguardia en este campo, ya que los empresarios paisas han adoptado como lema y principio el que "la responsabilidad social ha dejado de ser un deseo personal de unos pocos para convertirse en un imperativo moral de gran importancia". Conconcreto Origen: Conconcreto S.A. en 1963.Objetivo: alentar procesos de transformación humana con impacto en la comunidad.Sostenimiento: aportes de Conconcreto S.A. Población beneficiada: 3.400 personas.Inversión 1999: 1.386 millones de pesos.Programas· Vivienda social: 32 viviendas en el barrio El Raizal de Medellín. La propia comunidad construyó sus casas con el acompañamiento de la fundación· Recreación y cultura: desde hace cuatro años más de 1.000 niños de 50 barrios de Medellín aprenden reglas y valores de convivencia a través del juego. Quienes crecen en el programa ayudan a administrar el proyecto.Fundación Suramericana Origen: Suramericana de Seguros S.A., 1971.Población beneficiada: 280 instituciones. Sostenimiento: rendimiento de acciones, capitalización de activos y aportes de Inversiones Suramericana S.A.Inversión 1998: cerca de 2.300 millones de pesos.Dos de sus programas·Pórtese bien: campaña para mejorar el comportamiento ciudadano, en asocio con la Policía Nacional.·Agrofuturo: desarrollo del campo, al elevar el nivel del campesino mediante la adaptación de los kibutz en el país. En asocio con otras cuatro instituciones.Fundación CoronaOrigen: Industrias Corona, 1963. Objetivo: ayudar al desarrollo del país, mejorando la calidad de la gestión social. Población beneficiada: instituciones de todo el país. Sostenimiento: rendimientos de capital y aportes de Industrias Corona.Inversión 1998: 3.650 millones de pesos (recursos propios y cofinanciados). Igualmente movilizó otras ayudas por 2.350 millones de pesos.Dos de sus programas·Programa de gestión hospitalaria: empezó hace 12 años en el Hospital San José de Bogotá y hoy cubre el 25 por ciento de las camas hospitalarias del país. A través del Centro de Gestión Hospitalaria creó interés por la administración en salud y ha podido influir en políticas del sector.·Incubadora de empresas: estudiantes universitarios y gente que investiga recibe ayuda y asesoría hasta que su proyecto camine solo. En Bogotá, Bucaramanga y Medellín tienen 50 empresas que generan 500 empleos.