No todos los alimentos se comportan de la misma manera. La mayoría de ellos solo requieren ser revisados, puesto que el aspecto y el color nos dan la guía sobre cual es el momento para apagar el fogón. * Huevo: La manera más sencilla de comprobar si ya está, es revisando su movimiento. Si pasado el tiempo permanece en el fondo del recipiente, significa que está crudo y si flota ya está cocido. Cuando está muy cocinado la cáscara tiende a rajarse. * Pasta: cuando comience a hervir saque con precaución una pasta y con los dedos intente partirla. Si se deja quebrar con facilidad ya está. Retire el agua caliente y pase por el chorro de agua fría para evitar que se pegue. Trate de estar muy pendiente, pues las pastas se cocinan muy rápidamente y si se pasan del punto pueden partirse y arruinar la apariencia de su plato. * Papa salada o cocida: pinche la papa con un tenedor; si entra fácilmente y se abre con suavidad es señal de que ya está en el punto exacto. Retíreles el agua inmediatamente para cortar la cocción. * Tortas: introduzca el cuchillo en la masa. Este debe salir completamente limpio. * Arroz: el punto exacto de este cereal es cuando ha crecido, está suelto y es blando. Pero no permita que se ponga excesivamente blando, pues puede llegar a convertirse en un masa “masacotuda” y desagradable. Agítelo bien y remueva con una cuchara de madera para darle movimiento al arroz y evitar que se pegue. * Carnes: Introduzca el tenedor en la parte más gruesa. Debe salir un jugo transparente. Si por el contrario nota tintes a sangre, es la evidencia más clara de que aún no está. Si no le sale nada es porque dejo pasar la carne y ya está seca. No permita que llegue a este punto porque su sabor no será tan agradable.