No se trata de una pelea entre boxeadores, aunque la batalla sea de pesos pesados. Tampoco se medirán desde esquinas diferentes pues no será en un cuadrilátero sino de la circunferencia de un ruedo. Será un duelo entre seis toros bravos, uno de ellos se llevará el título del más bravo de la temporada de la Independencia, precisamente cuando se conmemora el bicentenario de Colombia. Pertenecen a dos de las ganaderías más emblemáticas de Bogotá. La más antigua del país, la de Mondoñedo, fundada en 1927 y desde la inauguración de la plaza de toros de Santamaría de Bogotá (1931) la preferida de los capitalinos por su fiereza. Y la de Santa Bárbara, ubicada detrás del santuario de Monserrate y la que se ha convertido en la favorita de los más jóvenes aficionados capitalinos. La más antigua y una de las modernas. Un desafío ganadero inédito en la ciudad. Si bien es cierto que el escenario ideal de este duelo debía ser el redondel de la calle 26, el de la Santamaría, será el de Puentepiedra, pocos kilómetros después de la Calle 80 y en la vía a Subachoque donde los toros de estas dos divisas protagonicen el desafío. Los toros de Mondoñedo se han hecho célebres por su fiereza y por no ponerles las cosas fáciles a los toreros que se les ponen por delante. En Colombia hacen parte de esas ganaderías que las figuras prefieren esquivar, y guardadas las proporciones, se han convertido en leyenda como los Miura en España, al punto que muchos los llaman los ‘mondomiedo’. Gonzalo Sanz de Santamaría, el ganadero de Mondoñedo, seleccionó a sus tres pupilos, los tres toros que lucirán los colores azul, verde y plata. Cavador, número 44, de pelo castaño; Fogonero número 383, negro de pelaje; y Marichuelo, número 100, colorado de capa. Los tres nacieron en el primer semestre de 2015 por lo que saldrán con 4 años fueron escogidos para este enfrentamiento.
Por su parte la ganadería de Santa Bárbara empezó a hacer fama hace una década cuando empezaron a ser indultados muchos de sus toros en las plazas colombianas. Como Jinete, indultado en Medellín por Cristóbal Pardo o Incógnito, indultado por el figurón Andrés Roca Rey en Manizales en el año 2016. Carlos Barbero, ganadero de la divisa verde y rojo alistó a Ginete, número 968, de pelo castaño; Manchego, 910, de pelo jabonero; y a Camarero, número 967 de pelo colorado. Los tres nacidos en diciembre de 2014, por lo que serán lidiados tras cuatro años y medio de mieles en la ganadería. Ganará aquel toro que se vaya de largo al caballo del picador, que resista el castigo de la vara a pesar de que la sangre le escurra a la pezuña; que persiga a los atrevidos banderilleros que quieran adornarle los lomos con las banderillas; que quiera coger con la punta de sus cuernos los capotes y las muletas que los toreros les pongan por delante, una y otra vez, así no lo consigan en la primera suerte. O lo que es igual el que logre levantar al público que llene la plaza. Puede que el premio sea el indulto, que el público decida que el toro deba regresar vivo a la ganadería y transmitir su bravura por generaciones. Para el ganadero no habrá premio en metálico, ni cinturón dorado de campeón mundial, ni botín en dólares. Ambos coinciden en que criar un toro por 4 años para verlo embestir con bravura solo se compensa con los latidos en el corazón que provoca en quienes viven por el toro de lidia.
Fernando Robleño, torero español. Este sábado 10 de agosto los grandes protagonistas en Puentepiedra serán los toros, pero también los toreros. Desde España viene un auténtico caza leones, Fernando Robleño, que alternará junto a los colombianos Moreno Muñoz y Juan de Castilla, triunfador en las dos ediciones anteriores de la corrida de la Independencia que ya va por su tercera gesta. Ellos buscarán su propio triunfo, quedarse quietos y hacer el mayor número de suertes a cualquier tipo de embestida que propongan sus toros. Y si logran levantar al público de sus asientos serán los triunfadores de la tarde. Duelo de bravura en Puentepiedra.