a mayoría de los colombianos tienen un referente equivocado con respecto a sus problemas fronterizos con Venezuela: el incidente de la corbeta Caldas. Ese fue sólo un bochornoso episodio en el cual dos países se mostraron los dientes. Los conflictos que aquejan la frontera de lado y lado tienen otro cariz. La falta de presencia estatal en ambos lados de la frontera ha permitido que varias regiones se vuelvan santuarios para guerrilleros y delincuentes comunes. En este sentido el problema que más preocupa al gobierno de Venezuela, es el del constante secuestro y boleteo de sus ganaderos y comerciantes por parte de la guerrilla colombiana. La situación ha llegado a tal punto que en Caracas el ELN secuestró este año a un importante empresario y, meses después, el mismo grupo subversivo se llevó a una estudiante universitaria cuando estacionaba su vehículo en una calle de la ciudad de San Cristóbal. Según las autoridades venezolanas, sólo en el estado Apure la guerrilla ha secuestrado a cerca de 50 personas desde 1995. Esta permanente extorsión de la guerrilla ha llevado a ganaderos venezolanos del sur del lago de Maracaibo a pensar en organizar grupos paramilitares pero "hasta ahora esos proyectos no han prosperado", según dijo el embajador de Venezuela en Colombia, Fernando Gerbasi.Otro de los ejes de tensión creciente entre los dos países es el tema de los desplazados. La despiadada guerra por el control de la coca que libran paramilitares y guerrilleros en la región del Catatumbo (Norte de Santander) ha desencadenado en pocas semanas el éxodo de más de 2.000 personas, elevando el número de desplazados hacia ese país a 18.000. Situación que ha obligado a los dos gobiernos a utilizar una figura jurídica _única en el mundo_ para el tratamiento de la población civil afectada por la violencia: 'desplazados internos en tránsito'. Es decir, que la población desplazada expresa que desea volver al país por medio de unos formularios que les reparten las autoridades venezolanas. Al respecto el embajador Gerbasi dice que las Organizaciones No Gubernamentales y los organismos humanitarios están presionando cada vez más a los dos gobiernos en este tema y teme por lo tanto una progresiva internacionalización del conflicto interno colombiano por la vía de los desplazados.Todos estos problemas de seguridad en la frontera han amenazado también las relaciones comerciales de los dos países. Hace tres meses el presidente Hugo Chávez restringió el paso a los transportadores venezolanos al argumentar razones de seguridad. Para Chávez la situación de seguridad en Colombia es tan delicada que ya ha tildado el conflicto del país como un "vietnamito".