No hay aspectos tan esenciales para la salud de las personas como la alimentación. Cada una de las sustancias que ingresan al organismo sirven como fuentes de vitaminas, minerales y nutrientes esenciales para que todas las actividades del día a día puedan desarrollarse con normalidad, así como para que los procesos metabólicos ocurran de la manera correcta.
Es por esto que la dieta debe ser balanceada, o sea, que tiene que tener un equilibrio entre los diferentes tipos de alimentos que existen. No en tanto, los más importantes serán aquellos que son de origen natural, pues no tienen influencia de la industrialización, la cual coloca químicos o aditivos en los demás.
Y es que es tan esencial lo anterior que la Organización Mundial de la Salud ha detallado la relevancia que tiene vivir con hábitos saludables correctos.
“Llevar una dieta sana a lo largo de la vida ayuda a prevenir la malnutrición en todas sus formas, así como diferentes enfermedades no transmisibles y trastornos. Sin embargo, el aumento de la producción de alimentos procesados, la rápida urbanización y el cambio en los estilos de vida han dado lugar a un cambio en los hábitos alimentarios. Actualmente, las personas consumen más alimentos hipercalóricos, grasas, azúcares libres y sal/sodio; por otra parte, muchas personas no comen suficientes frutas, verduras y fibra dietética, como por ejemplo cereales integrales”, indica la entidad internacional.
Además de las sustancias enlistadas anteriormente, otras de las que son de gran impacto en el cuerpo son los frutos secos. La Fundación Española del Corazón y la OMS recomiendan consumir 50 gramos diarios de esta clase de frutos. Lo mejor es que gracias a su tamaño y textura es posible consumirlos como snacks o incluirlos en diferentes preparaciones, ya sea en postres o en ensaladas.
Algunos de los más conocidos son las almendras, el maní, las nueces o las avellanas. Cada uno tiene influencia en órganos, sistemas o en aspectos específicos de la salud, tales como el rendimiento físico.
De hecho, hay dos aristas de esto último, que son el sueño y el apetito sexual, que pueden ser apoyadas por el consumo de otro fruto seco, que son los pistachos americanos.
Conforme lo que reveló un estudio reciente de la Universidad Estatal de Louisiana, el contenido de melatonina de estos productos hacen con que se mejoren los problemas de sueño, ya que esta hormona es la encargada de regularlo.
Por otro lado, análisis del Hospital Universitario y Centro de Investigación Atatürk de Ankara (Turquía) se demostró que la ingesta diaria de pistacho se tradujo en un mejor desempeño sexual, excitación, la función orgásmica y el sentimiento de satisfacción.
Según Mustafa Aldemir, autor principal de este estudio, “los pistachos tienen un contenido relativamente alto de aminoácidos arginina, que al parecer mantiene flexibles las arterias y mejora el flujo sanguíneo, elevando los niveles de óxido nítrico, un componente que relaja los vasos sanguíneos”, por lo que reseña el medio Voz Pópuli acerca de las investigaciones.
A su vez, los pistachos americanos son frutos secos ricos en selenio, el cual es un mineral antioxidante que protege el corazón y que ayuda a que se produzcan de manera natural más espermatozoides. De la misma manera, colabora a que se mantengan los niveles de testosterona en la sangre.
De otra parte, los pistachos constituyen un alimento muy calórico. Son una buena fuente de proteína vegetal, lípidos y muy ricos en hidratos de carbono. Estos frutos poseen también un alto contenido en grasas insaturadas, sobre todo monoinsaturadas; predomina el ácido oleico, que ayuda a reducir el nivel de colesterol total, colesterol LDL (malo) y triglicéridos, así como la tensión arterial.
“Pistacia vera es el nombre botánico del árbol de los pistachos, aunque es más conocido por árbol pistachero o alfóncigo. Es originario de Asia occidental y lo que ahora es la zona de Irán, Turquía y Afganistán. Estos son lugares que se caracterizan por un clima muy caluroso y con niveles de humedad muy bajos, que lo que necesita este cultivo. En su origen se limitó a ser consumido en esas zonas y especialmente por las gentes de clase alta, pero con los grandes imperios griego, romano y egipcio los pistachos traspasaron fronteras y llegaron al Mediterráneo”, precisa el sitio Atida Mi Farma.