Uno de los principales objetivos de quienes asisten al gimnasio o se dedican a hacer ejercicio regularmente es aumentar la masa muscular. Sin embargo, para aumentar la masa muscular no basta con una buena rutina de ejercicio, ya que también es necesario una alimentación rica en proteína, según un estudio publicado por The National Institute of Health, de Estados Unidos.

En consecuencia, una de las mejores alternativas para regenerar y fortalecer la masa muscular de forma natural es mediante una alimentación saludable que cuente con diversos nutrientes y una vitamina en particular. Según expertos, las vitaminas del grupo D son fundamentales para recuperar el tejido muscular, ya que es un micronutriente que requiere el organismo porque impulsa la absorción de calcio de los alimentos y también fortalece los huesos, de acuerdo con el portal Terra, en su sección de salud.

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De acuerdo con los expertos, las proteínas son moléculas grandes y complejas que desempeñan muchas funciones críticas en el cuerpo. Se encuentran en cada célula y el organismo las requiere para fortalecer y mantener los huesos, los músculos y la piel en buenas condiciones. Específicamente, están formadas por cientos o miles de unidades más pequeñas llamadas aminoácidos, que se unen entre sí en largas cadenas.

La alimentación y el ejercicio son claves para engordar de manera sana. Foto: Getty Images/iStockphoto

Las verduras son alimentos que siempre se recomiendan para llevar una dieta balanceada y una vida saludable, pues la buena noticia es que también estos alimentos ayudan a aumentar la masa muscular, por lo que hay que tener en cuenta las siguientes verduras para las personas que suelen hacer deportes o ir al gimnasio.

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Espinacas

Este producto de color verde tiene grandes cantidades de glutamina, un aminoácido importante para el desarrollo de masa muscular magra. La idea es consumirla cruda añadiéndola a la preparación de una ensalada, para evitar complicaciones o posibles intoxicaciones se recomienda lavarla muy bien.

“El valor nutritivo de las espinacas radica en su contenido en vitaminas y minerales. En concreto, este alimento es fuente de folatos, vitamina C y vitamina A y vitamina E. Los folatos contribuyen a la formación normal de las células sanguíneas. La vitamina C contribuye a la protección de las células frente al daño oxidativo, al igual que la vitamina E. Por último, la vitamina A contribuye al mantenimiento de las mucosas, la piel y la visión en condiciones normales. También aportan alto contenido en b-carotenos (3.254µg/100 g de espinacas crudas), compuestos que se transforman en vitamina A en nuestro organismo”, detalla la Fundación Española de Nutrición.

Si bien las espinacas son muy nutritivas y beneficiosas para la salud, es posible que algunas personas experimenten efectos secundarios. Foto: Getty Images

Remolacha

Esta hortaliza es una fuente importante de proteínas, fibra, potasio y folatos. La FEN expone, además, que se trata de un “alimento de bajo contenido energético”, aunque es su aporte de potasio el factor que la hace especial. “Este mineral contribuye al funcionamiento normal del sistema nervioso y de los músculos”, indica la FEN. Respecto a su modo de consumo, “la literatura científica coloca al zumo de este alimento como una de las ayudas ergogénicas con mayor grado de evidencia sobre el incremento del rendimiento deportivo”, recoge Mejor con salud.

Este vegetal tiene un efecto alcalino en el cuerpo que mejora la salud de las articulaciones y los tejidos. Foto: Getty Images/iStockphoto

Perejil

Su uso en cocina suele estar motivado por el sabor que le da a las preparaciones y no por su valor nutricional. No obstante, se trata de una planta con numerosos beneficios. Por ejemplo, el citado portal señala que “entre estos destaca un aminoácido fundamental: la lisina, que favorece el crecimiento y la regeneración de los tejidos conectivos de cartílagos y tendones”.

De hecho, si se miran a detalle sus propiedades, llama la atención la presencia de proteínas, fibra, calcio, hierro, potasio, vitamina A, folatos tiamina, flavonoides, miristicina y apiol, según enumera la FEN.

Aunque los vegetales previamente mencionados contribuyen en la construcción de un plan de alimentación saludable, no reemplazan ninguna comida principal del día, de manera que deben complementarse con una dieta balanceada.