De acuerdo con National Institutes of Health (NIH) de Estados Unidos, el cuerpo tiene un sistema de defensa -llamado sistema inmunológico- que lo protege de cualquier tipo de enfermedad provocada por los virus y otros agentes extraños.
Este sistema está compuesto por billones de proteínas y células que se encuentran en todo el cuerpo, incluso en la sangre. “El sistema inmunológico aprende y cambia a lo largo de la vida, incluso antes de nacer”, indica la entidad.
Lo anterior quiere decir que el sistema inmune funciona según el cuerpo de cada persona. Por ejemplo: “Los fetos pueden producir cierta protección inmunológica. Pero antes del nacimiento, la mayor parte de la protección contra las infecciones procede de la madre”, explica la entidad en su página web.
En este sentido, el cuerpo fábrica anticuerpos que combaten cualquier tipo de gérmen. De ahí que mencione que el sistema inmunológico crea una barrera para defenderlo proporcionando “respuesta temprana al peligro”, es decir, que constantemente detecta los daños provocados por dichos agentes extraños, y los fulmina.
“Durante la infancia y la niñez, el sistema inmunológico madura y sigue creando sus propias células para combatir enfermedades. La exposición a gérmenes durante la infancia ayuda al sistema inmunológico a fortalecerse con el tiempo”, declara a través de los NIH la doctora Whitney Harrington.
Los centros médicos aseguran que las vacunas refuerzan las defensas porque fortalecen las células inmunitarias, puesto que exponen el sistema inmune a gérmenes que ya están muertos y el organismo “aprende a combatir esas amenazas y a recordarlas sin que el cuerpo se enferme.”
No obstante, precisan que en la medida que el cuerpo envejece, asimismo lo hace el sistema inmune. Por ello, se presentan algunas complicaciones de salud.
“Otras partes del cuerpo, como el corazón o los pulmones, también pueden acumular desgaste con la edad. Esta reducción de la función hace que los adultos mayores corren un mayor riesgo de desarrollar enfermedades más graves a causa de muchas infecciones”, precisa.
Por tanto, es importante tener un plan de alimentación balanceado, porque de esta manera el cuerpo puede recibir vitaminas para robustecer el sistema inmunológico y fortalecer las defensas como la vitamina C, un nutriente importante para el cuerpo, porque por medio de ella participa en la formación de colágeno utilizado para los tendones, la piel y los vasos sanguíneos e incluso ayuda en la reparación de tejidos, asegura la Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Undios. (MedlinePlus).
No obstante, existen otros alimentos que en vez de aumentar las defensas las disminuyen, ¿cuáles son?
Alimentos que bajan las defensas
Según Alimente+, los alimentos con un exceso de azúcar y ultraprocesados son tan perjudiciales que dificultan el correcto funcionamiento del cuerpo. Esto es el resultado posiblemente de una disbiosis intestinal, que según el portal Conasi, “es una alteración del equilibrio de la microbiota que aumenta el riesgo de sufrir enfermedades crónicas”.
Además, no se puede descartar que el consumo de bebidas alcohólicas debilita el sistema inmune del intestino porque incita la entrada de agentes extraños.
Asimismo, la Clínica UANDES precisa que los alimentos que bajan las defensas son las carnes procesadas, las grasas saturadas y las harinas blancas que también inflaman el organismo siendo una respuesta inmunitaria del mismo, teniendo en cuenta que por lo menos la carne de este tipo tiene una relación con el cáncer colorrectal, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Cuando se decide consumir alguno de estos alimentos que no son saludables se cohíbe al cuerpo a recibir nutrientes que sí favorecen y fortalecen las defensas como los que contienen las frutas y las verduras, que de acuerdo con la Universidad San Ignacio de Loyola (Usil) su función es procurar el cuidado y bienestar de las mucosas del sistema respiratorio, que hacen parte del primer canal de defensa del cuerpo.