Para cualquier terrícola no hay duda de que la luna es redonda. Sin embargo, entre los científicos su forma ha estado en constante debate. Al parecer sus cráteres impedían ponerse de acuerdo frente al tema. La semana pasada un nuevo estudio reveló que el satélite en realidad no es una esfera perfecta sino ligeramente achatada. “Es como una bomba de agua que se aplana al rotar”, dijo al New York Times Ian Garrick-Bethell, científico de la Universidad de Santa Cruz y autor del estudio. Aunque la luna no rota tiene la misma protuberancia de la Tierra en el ecuador, producto del movimiento de rotación, como si se tratara de un limón con un bulto sobresaliente en su cintura. Para el cálculo los expertos usaron mapas muy precisos y un altímetro láser que evaluó la topografía del satélite. El hallazgo fue publicado en la revista Nature.