Este año la temática en el día mundial de la diabetes fue el acceso a salud para las personas que ya tienen un diagnóstico de la enfermedad o que son pre diabéticos. No solo hay que mirar las barreras que estas personas tienen frente a los servicios de salud sino también los obstáculos que se presentan dentro de sus familias, así como las dificultades en la voluntad de los pacientes para cambiar sus hábitos.

Como se sabe la diabetes tipo II es una condición con la que no se nace, sino que se da por determinantes que son controlables como la falta de actividad física y la alimentación desbalanceada. Por esto resulta importante identificar los retos a los que se enfrentan estas personas. Según Erika Montañez, directora de la fundación Voces Diabetes Colombia, un estudio con 100 participantes logró identificar varias de estas barreras. “Lo más difícil para cualquier persona recién diagnosticada es contar con el apoyo de la familia y que los cambios de vida sean compartidos”. Según ella los pacientes se enfrentan casi siempre a este gran reto solos. Pero si cuentan con la fortuna de estar acompañados por la familia los resultados serán más rápidos y visibles.

La falta de acompañamiento se da cuando la familia le lleva postres, aunque saben que están prohibidos o le dice que coma aparte porque es él quien tiene el problema. “Esa persona debe tener mucho coraje”, dice Montañez. Señala el caso de un paciente diabético cuya esposa se pone brava cuando él no le recibe sus tortas. “Es todo un tema de respeto a la salud, porque al fin y al cabo es nuestro cuerpo”. También conoce de casos en los que el paciente, con gran esfuerzo, baja 13 kilos y camina 7 kilómetros diariso pero los hijos “en vez de aplaudirlo por eso le dicen que está loco, que coma más, que ya no come como antes, o que un pecado al año no hace daño”.

El caso contrario es mucho mejor para el paciente. Erika cuenta la historia de uno cuya familia cambió sus hábitos para apoyarlo. El paciente pesaba 122 kilos. Cuando supieron el diagnóstico todos cambiaron su dieta y sacaron del régimen el azúcar, aprendieron a hacer snacks más saludables y aumentaron la actividad física. Con eso ya logró bajar de peso y sentirse mucho mejor. “El que cuenta con la familia es una bendición”.

A veces es el paciente quien se rehúsa a cambiar de estilo de vida y esta situación es más frecuente en dos épocas: la adolescencia, cuando el joven no acepta que le impongan restricciones en su dieta, y en las personas entre 40 y 50 que han tenido malos hábitos toda su vida y se acostumbraron a comer poco saludable. “Así nací y así me muero” es su lema.

Otro reto es que culturalmente los colombianos no van al médico hasta no sentirse enfermos. Eso hace que muchos descubran su diabetes por azar, durante un examen. A Otros les dan el resultado del examen y dejan de comer dulce por una semana y creen que con eso es suficiente para tratar su enfermedad. “Hay gente con obesidad que ya siente ahogamiento, pero aun así no va al médico. Es el tipo de paciente que bebe alcohol y no le pone cuidado a su salud sino cuando llega al hospital con coma diabético”, señala Erika.

Entre las barreras de acceso a la salud, según el estudio de la fundación, la primera es conseguir cita con el especialista. En este caso es el endocrinólogo. Pero también hay dificultad de conseguir cita con el nefrólogo y cardiólogo. Y es que en este tema se requiere de un equipo interdisciplinario para tratar la enfermedad. Un paciente con diabetes debe ir al experto en cada órgano implicado para control, incluso al oftalmólogo. “Estos especialistas deben ver cómo están sus órganos.

La siguiente barrera son los relacionados con la entrega de medicamentos. Montañez expone un caso concreto y es que desde el primero de enero el Ministerio de Salud estipuló que el tratamiento para personas con diabetes en Colombia se pagaría por UPC “y, por lo tanto, las EPS no tienen excusa para no darlos. Aún así llegan mensajes de la EPS en los que dicen que el paciente debe buscarse una terapia más costo efectiva. Tampoco dan los dispositivos de última tecnología que facilitan el control de la enfermedad o demoran la entrega”.

Todo eso repercute en la adherencia a tratamientos que disminuye porque un paciente que no se controla desiste o se agrava y se vuelve más costoso para el sistema de salud. Es una labor de todos derribar esas barreras porque, como dice Montañez, la norma está clara, pero en el cumplimiento todavía se ven barreras que impiden que la ley se cumpla. A pesar de estas dificultades en Colombia, los pacientes diabéticos tienen mejor cobertura que en Venezuela o Ecuador. Con todo, falta mucho para que estén en el nivel óptimo.