De ese grupo, 90 por ciento corresponde a países en vías de desarrollo. El aire sucio mata al año a cerca de 3 millones de personas pues está asociado a un riesgo aumentado de enfermedades cardiovasculares y a enfermedad pulmonar obstructiva crónica (Epoc). El aire en sitios cerrados también ocasiona estragos. En 2012 fallecieron por ambos tipos de contaminación 6,5 millones de personas, 11,6 por ciento de todas las muertes del mundo. Las principales fuentes son el transporte a gasolina o diésel, las cocinas de leña y carbón, las plantas de energía alimentadas con este último, y las tormentas de arena en regiones cercanas a los desiertos. Los datos corresponden a un modelo más preciso que incluye medidas satelitales y monitores en tierra en más de 3.000 localidades.