El párkinson es una enfermedad que suele asociarse con la vejez, ya que con el paso del tiempo se van presentando señales de alerta que se agravan y terminan afectando la movilidad de las personas.
Como detalla la Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos, Medline Plus, el párkinson no es una afección que se produzca directamente en la estructura ósea y muscular, que es la que le brinda soporte y movimiento al cuerpo, sino que se trata de un trastorno que se origina en las neuronas, cuando estas pierden su capacidad de producir dopamina.
Si bien se suele relacionar esta hormona con la felicidad, no es la única función que cumple en el organismo, por lo que su deficiencia puede conducir a otros malestares. Así, cuando se presenta una baja cantidad de dopamina, se corta la comunicación adecuada con los músculos. A la larga, esto se traduce en problemas para tener control completo sobre los movimientos, la coordinación y el equilibrio del cuerpo.
Sin embargo, no existe ningún tipo de tratamiento que ofrezca una cura definitiva, pero existen diferentes procedimientos naturales que pueden ayudar a aliviar y controlar los síntomas.
Por ejemplo, uno de los métodos más utilizados por los expertos es la implantología auricular, debido a su alto grado de efectividad. Además, este tratamiento puede reducir el consumo de medicamentos a tal punto de eliminarlos.
Esta consiste en insertar pequeñas agujas, las cuales envían señales continuas al cerebro, respondiendo de esa forma a los estímulos, lo que permite disminuir el párkinson.
Según la Fundación Michael. J. Fox, se ha logrado identificar cinco métodos naturales y complementarias para esta enfermedad, los cuales son:
- Terapias que promuevan la energía.
- Acupuntura.
- Dietas alimentarias y ejercicios específicos.
- Yoga.
- Osteopatía y fisioterapia.
Finalmente, se ha comprobado que llevar a cabo estos métodos puede conseguir un alivio sintomático que tiene sobre los pacientes diagnosticados. Además, un factor importante para combatir este mal es el apoyo familiar, para poder llevar a cabo cualquier procedimiento.
La vitamina para combatir el párkinson
Algunas investigaciones han encontrado que ciertos nutrientes pueden tener propiedades beneficiosas para tratar esta enfermedad, inclusive para prevenir o retrasar su aparición, como es el caso de la vitamina B12.
El ser humano requiere seis nutrientes esenciales para su rendimiento, que son: el agua, las proteínas, las grasas, los carbohidratos, los minerales y las vitaminas. Estos últimos se necesitan en cantidades pequeñas y por eso se clasifican como micronutrientes.
La familia de las B es un complejo de vitaminas que se reconocen por su efecto positivo para la obtención de energía, pero también tienen otros usos dentro del organismo. Precisamente, desde el blog del Centro de Medicina Neuro-Regenerativa explican que hay estudios que han asociado a la vitamina B12 con la prevención del párkinson.
Dependiendo de la edad, el sexo y otras condiciones de salud, la cantidad sugerida de este nutriente al día puede variar. En el caso de los adultos mayores de 18 años, se aconseja que consuman 2,4 mcg de vitamina B12 a diario, bien sea por medio de los alimentos o sirviéndose de suplementos, bajo observación médica.
En el caso de las mujeres que se encuentren en estado de embarazo o sean lactantes, se recomienda una cantidad un poco mayor: 2,6 mcg para gestantes y 2,8 mcg para quienes alimentan a sus bebés.
Hay que decir que este nutriente se encuentra en la composición de varias proteínas, como la carne y el hígado de res, la carne de pollo y otras aves, así como en el pescado. La leche y sus derivados también son fuente de esta vitamina.